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Un convenio entre el Govern y el Ministerio de Defensa permitirá a partir de ahora convertir el entorno y el área restringida de las instalaciones militares en el Puig Major del Escuadrón de Vigilancia Aérea numero 7 en una estación de «vigilancia» y «defensa» botánicas. Este acuerdo fue presentado ayer en la cima más elevada de las Baleares por el conseller de Medi Ambiente y Mobilitat, Gabriel Vicens, y la directora general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa, Mónica Melle.
El plan, con una validez de seis años, tiene como objetivo la protección de las especies vegetales más singulares del macizo, algunas de ellas endemismos únicos de este lugar. Al acto también asistieron el delegado del Gobierno en las Illes Balears, Ramon Socias, y el director general autonómico de Biodiversidad, Vicenç Vidal, además de los mandos militares.
Planes
Aunque la conselleria de Medi Ambient ya hace años que realiza en la zona diversos planes de conservación de especies vegetales que allí viven refugiadas, el objetivo es ahora más ambicioso y va en la línea de crear una auténtica reserva de flora.
Por eso, en la zona donde culmina el macizo se han habilitado cercos que dan protección a las especies vegetales más singulares y amenazadas, siempre fuera del alcance de los herbívoros (cabras y ovejas), principal amenaza de estas plantas.
El plan también incluye la plantación de «especies endémicas que únicamente viven allí. En total en la cima de Mallorca hay 5 especies catalogadas como amenazadas y 13 más de interés para la conservación.
El conseller, Gabriel Vicens, destacó que «por su microclima y características especiales el Puig Major es la localidad de más importancia botánica de Baleares».