El regidor de Medi Ambient, Pedro Rosselló y los técnicos presentaron el informe ambiental de la ciudad. | Guillem Mas

La evolución de la población empadronada en Manacor en los últimos seis años deja bien claro el cambio demográfico que sufre nuestra sociedad. Del 2002 al 2008 el aumento de la inmigración ha sido del 171%, alcanzando el último año el empadronamiento de 7.747 personas mayoritariamente procedentes -nueve de cada diez- de Europa.
Estos datos se desprenden del informe de sostenibilidad del 2009 presentado hace pocos días por el Ajuntament de Manacor. Como vemos en el gráfico adjunto, los principales flujos migratorios provienen de la Unión Europea, seguidos de los africanos y americanos y muy por detrás los asiáticos, aun cuando la sociedad manacorina «perciba» estos últimos años un fuerte incremento de los comercios de los inmigrantes de este continente.
Tendencias
Según se indica en el informe de sostenibilidad, la tendencia deseada sería la de «estabilizar el número de inmigrantes por desacelerar el crecimiento poblacional del municipio». Y es que las tasas de inmigración anuales evidencian el fuerte aumento de la población inmigrada así se ha pasado de un porcentaje del 93,84 por ciento en el 2002 al 244,49 por ciento en el 2008 o el que es el mismo 2.859 personas empadronadas al 2002 y 7.747 en el 2008. Mientras con respecto a las cifras del resto de la población al 2002 había 30.467 empadronados y 31.687 en el 2008.
Este indicador referente a la inmigración se enmarca en la tendencia insostenible de la ciudad junto a otros como también pueden ser la ratio de dependencia que sitúa a una persona dependiente por cada dos de activas; el aumento del consumo de electricidad; la poca implicación y participación de los ciudadanos en los foros de debate; o las cifras de paro, superiores al 11 por ciento en el año 2008.
Las cifras de la presión humana sobre el municipio que evalúan la población residente y la flotante sitúan este índice en torno a las 50.000 personas, creciendo en 7.000 personas en los últimos cinco años.
Así el reseñado informe señala que la tendencia deseada sería la de «desacelerar el crecimiento para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos».