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Hasta 118 variedades de higo -la inmensa mayoría de las cuales era de origen autóctono- se expusieron en la Festa del Sequer que ayer se celebró en Lloret.

Pero la fiesta no es una simple exposición de higos, sino que sigue el procedimiento de un ritual. A las cinco y media, un séquito de xeremiers y gente vestida de payés fueron a buscar hasta su casa a los dos figueralers, Guillem y Margalida en esta ocasión, que son los encargados de representar la fiesta. Tras solicitarlos con música tradicional, los figueralers salieron de sus casas y fueron en comitiva, junto a las autoridades, hasta la iglesia a oír la misa y el pregón. Al acabar, la comitiva se desplazó hasta el espacio dónde cuidadosamente instalados se exponen los cañizos con los higos. Así se inauguró la fiesta.

En esta edición, la número 26, había muestras de hasta 118 variedades de este fruto de las cuales alrededor de un centenar eran mallorquinas. Pero también figuraban variedades catalanas, sicilianas o americanas. El encargado de pronunciar el pregón fue el maestro y experto en agricultura ecológica Tomàs Martínez. En su discurso, Martínez ligó las estaciones meteorológicas con la siembra y la recolección de las diferentes variedades de higos, desde las figues flor, que se recogen en las primeras semanas de julio, hasta las agostenques, que estos días están en la plena. Martínez ilustró con refranes y dichos tradicionales mallorquinas que contextualizan y describen el higo.

El alcalde, Arnau Mateu, se mostró «satisfecho» con el resultado de la fiesta y anunció que el Ajuntament impulsará la siembra de cien higueras «para que el campo del municipio disponga de aún más variedades».