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MARTA MEDRANO La falta de nuevo suelo industrial en la capital del Raiguer está disparando los precios de los alquileres de naves en el polígono de Inca. Un efecto que ya han notado al menos tres empresas originalmente ubicadas en Inca y que, ante el encarecimiento de precios, han optado por instalarse en el polígono de Binissalem. Es el caso del empresario de Inca Punto de Venta, Pedro Huertas, que desde el pasado mes de febrero ha abierto su almacén de distribución en Binissalem. «Por un local de 400 metros cuadrados, el precio más barato de Inca está en torno a 5.000 euros al mes. En cambio, actualmente en Binissalem pago 1.800 euros. Es menos de la mitad», explica.


El caso de Inca Punto de Venta no es aislado. De hecho, las empresas Inallum o Lacados Raiguer, originalmente ubicadas en Inca, también se han instalado en el municipio vecino.

Los empresarios consultados coinciden en destacar además el elevado coste de los terrenos del futuro tercer polígono. «Es algo que ni me planteé porque te piden fortunas, en torno a dos millones de euros o así, y es imposible», explica Huertas, que hasta hace poco estaba ubicado dentro de Inca.

La construcción del tercer polígono de Inca es una vieja reivindicación empresarial que se ha visto ralentizada por cuestiones políticas. El alcalde de Inca, Pere Rotger, aprobó en diciembre de 2006 con el Consell en contra el plan parcial del tercer polígono. Las disputas acabaron con un recurso contencioso-administrativo que finalmente dio la razón al Consell el pasado mes de octubre y estableció que, antes de ejecutarse, el polígono debía adaptarse el Plan General de Ordenación Urbana de Inca a las condiciones del Plan Territorial.

Actualmente, la tramitación de esta adaptación depende de un informe de la Conselleria de Medi Ambient y, finalmente, del visto bueno del Consell.