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Inspectores de la Agencia Tributaria del Ministerio de Hacienda y de la Conselleria de Turisme del Govern peinan las viviendas vacacionales de Pollença para detectar posibles infracciones. La batida de las últimas semanas ha alarmado a los propietarios de estas viviendas y las agencias que las alquilan, pendientes de regularizar su situación desde que se aprobó la Ley de Turismo en 1998, dejando fuera de ordenación estos establecimientos.

Mil de las aproximadamente tres mil viviendas vacacionales que funcionan en Balears están en Pollença. Se calcula que generan un volumen de negocio anual de 36 millones de euros (6.000 millones de pesetas), del que viven mil familias.

Las viviendas vacaciones son casas particulares, mayoritariamente ubicadas en suelo rústico, que son alquiladas a turistas. La mayoría de ellas han tratado de legalizar su situación, colaborando con el Govern. De hecho, los propietarios de esta viviendas reacaudan la ecotasa.

Los portavoces del Partit Popular (PP) de Pollença y Unió Mollera Pollençina (UMP) denunciaron ayer que la Agencia Tributaria se vale de un listado filtrado por la Conselleria de Turisme para realizar sus inspecciones. Este listado habría sido elaborado hace dos años con los datos facilitados por los propietarios que confiaron en la promesa del conseller Celestí Alomar, de que así regularían su situación. Por eso acusan a Alomar de «vender» a esos dueños, «engañándoles para que dieran sus datos».

Ultima Hora trató ayer de contactar con Alomar, que se encuentra de viaje y que delegó en su responsable de prensa: «Turisme no está realizando inspecciones en Pollença y no ha facilitado ningún listado a la Agencia Tributaria».

Los propietarios de viviendas vacacionales contradicen esta versión y confirman la de PP y UMP, denunciando que en los últimos días han recibido la visita de inspectores de Turisme acompañados de inspectores de la Agencia Tributaria.