Protesta en defensa del restaurante el pasado mes de septiembre. | Nekane Domblás

«Estamos muy contentas. Muy emocionadas al mostrar unanimidad en buscar una solución. Creo que es hasta poético», señaló ayer Maleni Bonet, propietaria del restaurante El Bungalow, de Ciutat Jardí, sobre el que pesa una orden de derribo dictaminada por Demarcación de Costas. La restauradora reaccionaba así tras conocer que el pasado jueves se había aprobado por unanimidad en el pleno del Ajuntament de Palma el inicio de los trámites para incluir este inmueble en el catálogo de edificios emblemáticos.

«Este es el camino para que no se lleve a cabo el derribo. Estoy muy agradecida a todas las fuerzas políticas de Cort porque se hayan puesto de acuerdo. Esto hará que por lo menos se demore el derribo y nos dé más tiempo», dijo Bonet. 

Este establecimiento familiar se ubica en una vivienda a pie de playa construida en la década de los años 20 del siglo pasado. «Conservar el edificio es lo primero, tiene un valor en si más allá del restaurante. Pero también hay un valor emocional, vinculado a nuestra familia y al barrio». Según Bonet, el historiador Pere Galiana «asegura que es el edificio más antiguo del barrio y desde Cort afirman que es una casa con elementos arquitectónicos tradicionales».

Santa Catalina

A raíz de la futura catalogación de El Bungalow, Barri Cívic de Santa Catallina reclama la misma celeridad para aplicar la protección «de los barrios históricos de es Jonquet y Santa Catallina».