El Bungalow está situado en Ciutat Jardí. | Pere Bota

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No está dicha la última palabra. Los propietarios del restaurante El Bungalow, clientes de toda la vida y la asociación de vecinos del Coll d'en Rabassa aúnan esfuerzos para evitar el cierre de este emblemático local palmesano, a pie de playa, que Demarcación de Costas ha ordenado derribar por motivos medioambientales. Por este motivo, las redes sociales se han convertido en la mejor herramienta para organizar una concentración de apoyo a este local, y evitar así su demolición, lo que significaría perder 39 años de historia de la barriada.

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La concentración se ha organizado para el domingo 6 de noviembre a las 12 horas, alrededor del restaurante, bajo el lema 'L'història no es toca'. No es la primera muestra de apoyo, la Asociación de Vecinos de Ses Cases Noves ya alzó la voz hace un mes, mostrando su oposición al derribo y denunciando que la resolución se percibe «como injusta, injustificada y electoralista». Además, la recogida de firmas en Change.org, que sigue en activo, ha reunido más de 7.300 firmas de apoyo al restaurante.

Los Bonet, la familia propietaria de El Bungalow sigue plantando cara a la decisión de Costas. En este sentido, apuntaban que el restaurante eran originalmente «la casa de mi bisabuela y siempre hemos querido regularizar la situación. Ha sido una vivienda que mucho más tarde obtuvo la licencia de restaurante y se están ensañando con los negocios familiares que están en la costa. El departamento de Costas está aplicando una ley de arrastre hacia los restaurantes de toda la vida. ¿Qué quieren? ¿Que queden solo beach clubs que gestionan extranjeros?», se pregunta Maleni Bonet la propietaria del establecimiento familiar.