Una de las dos ‘Claus’ del Regne de Mallorca vuelve a estar en la Isla casi 500 años después de que los agermanats las entregaran al emperador Carlos V. Lo hicieron para mostrar su rendición y fidelidad a la monarquía cuando la derrota de la revuelta contra la nobleza y los estamentos privilegiados era ya inevitable. El Ayuntamiento de Palma la ha recuperado tras dos años de búsqueda y gracias a la cesión temporal y gratuita por parte de su propietario, un joyero estadounidense que vive en Dallas.

La llave llegó a Palma la semana pasada y, ayer, fue sometida a unas pruebas en la Clínica Rotger para recabar más datos acerca de la pieza. «Hemos empezado con estos análisis y la intención es encargar un informe externo para resolver todos los secretos y misterios que existen sobre la pieza», según explicó el regidor d’Educació i Memòria Històrica, Llorenç Carrió, que además es historiador. Aunque él y su equipo no dudan de que sea original, cree que no se puede dar por hecho. De momento, un especialista ya ha confirmado    que es de oro.

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Llorenç Carrió entra a la Clínica Rotger con la caja protectora de la llave.

La idea es que la llave pueda ser expuesta al público «cuanto antes», añadió el edil, porque la cesión acaba antes del próximo verano, en el 500 aniversario del fin de la Germanía en Mallorca. Esta celebración fue el motivo de de la búsqueda que empezó hace dos años, como adelantó Ultima Hora. «Todavía estamos abriendo camino para descubrir dónde está la otra llave», dijo Carrió, que considera ambas piezas como «las más importantes de nuestra historia». «Los agermanats las hicieron con la intención de conseguir el perdón real y evitar la masacre que finalmente hubo, porque Carlos V no las aceptó», explicó el regidor.

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La pieza dentro del TAC al que ayer fue sometida en la Clínica Rotger para recabar más datos sobre su estructura.

El doctor Ramón Rotger Regí supervisó las pruebas, con las que se pretendía conocer el interior de la pieza de orfebrería. «Le hemos hecho un TAC y una radiografía, pero al ser un objeto metálico cuesta ver su interior», comentó. Aun así, consiguieron una imagen en 3D de la llave y ahora analizarán con más detalles la información obtenida. No es la primera vez que la Clínica Rotger analiza obras de arte. «Una vez encontramos el esqueleto de una ratón dentro de una talla de madera», recordó el doctor. El hospital ofreció gratuitamente sus equipos para estudiar la llave, como ha hecho en otras ocasiones.

La pieza, que se encuentra en dependencias municipales, cambió de propietario en varias ocasiones hasta llegar a ser del joyero estadounidense. Cuando Carlos V rechazó las llaves y los agermanats fueron reprimidos, se las quedó el virrei Gurrea. El rey las reclamó tras la derrota de la revuelta, pero el noble no las devolvió. El historiador Vicenç Mut dijo en 1650 que los bisnietos de Gurrea conservaban ambas piezas y descendientes del financiero Gabriel Josep Fuster i Pomar afirmaron a este diario que su antepasado las compró a la familia Gurrea y que después se vendieron a los Rothschild.

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Un técnico sanitario observa la pieza a través de un monitor.

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La llave está constituida por diversos módulos desmontables.

La historiadora Eulàlia Duran publicó un reportaje con fotografías de las llaves en la revista Serra d’Or en 1983, cuando eran de Betshsabé Rothschild. En 1999 murió y las piezas fueron subastadas por la casa Christie’s. Fue entonces cuando se vendieron por separado y se perdió la pista de la otra pieza. Cort contactó con la casa y esta les facilitó el contacto del comprador, que a su vez les ayudó a comunicarse con el actual dueño. El Ayuntamiento pide ayuda a la ciudadanía para encontrar la otra llave.