El incremento de terrazas en Santa Catalina ha provocado un buen número de quejas vecinales. | Pere Bota

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La conflictividad entre vecinos y restauradores de Santa Catalina ocupó este jueves parte del debate en la comisión del pleno de servicios a la ciudadanía. El regidor de Justícia Social, Feminisme, LGTBI i Qualitat, Alberto Jarabo, confirmó que el Ajuntament de Palma llevará a cabo «reuniones con todas las partes» afectadas. Además, advirtió que ya se están elaborando propuestas para llevar a cabo en la próxima legislatura y reconoció que «hay matices que se podría mejorar, pero continuaremos con la aplicación de los planes zonales allá donde se incremente el incivismo».

Jarabo señaló que el Ajuntament está trabajando para que el ocio y la restauración «no se concentre en unas zonas concretas porque se incrementa el incivismo. Estamos trabajando justo en lo contrario». A propuesta del grupo municipal Ciudadanos, se acordó por unanimidad hacer seguimiento de las ocupaciones de vía pública de bares, cafeterías y restaurantes a través de la Comisión Municipal de Seguimiento. Además, también contó con el voto favorable de todas las formaciones que en la comisión participen tanto vecinos como entidades empresariales del barrio «buscando el máximo consenso».

Eva Pomar, portavoz de Ciudadanos, reclamó la necesidad de «llegar a normas de convivencia justas para todos. Ahora hay confrontación entre vecinos y restauración. El Ajuntament se ha reunido con una parte de los vecinos pero no con los restauradores». Pomar también reclamó que «no haya restricciones en la ocupación de la vía pública para no aumentar la inseguridad jurídica. Quien quiera hacer inversiones, tiene que tener una estabilidad». Pomar advirtió que «la nueva ordenanza no ha obtenido el resultado esperado para paliar la queja de un sector de la ciudadanía» pese a que «los más prejudicados son los trabajadores, así como los restauradores y pequeños comerciantes». Jarabo dijo que «han llegado quejas por el uso incívico del espacio público. Con el incremento de turistas y el excesivo número de licencias, es difícil la convivencia en Santa Catalina».