Kristin Hansen, en Santa Catalina, donde trabaja.  | Jaume Morey

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La organizadora de la Palma Pride Week y fundadora de Ella Global Community, Kristin Hansen, se vio salpicada la semana pasada por la polémica tras unas desafortunadas declaraciones durante la presentación del evento que arrancará este sábado. La frase «así podrá venir gente del campo que nunca ha visto una mujer lesbiana» aún levanta ampollas.

¿Cómo vive esta polémica?
—Estoy enfocada en no dejar que afecte al trabajo que estoy haciendo. Nunca pensé que una mala elección de palabras, sobre todo debido a mi falta de manejo del castellano, me golpearía como un tsunami. No son solo críticas, recibo incluso ataques personales e insultos. Si escucha la conferencia de prensa en su totalidad verá que amo esta Isla y hablo de ella de la manera más amorosa. Me mudé a Mallorca hace 18 años, y llevo 12 años en el campo, en Santa Eugènia. Tengo la sensación de que me he convertido en un peón en una pelea política.

¿Podrá afrontar la celebración de la Palma Pride Week?
—Sí. Ayer [lunes] me sentí profundamente afectada, pero hoy [por ayer] estoy fuerte y decidida. Recibí mensajes llenos de odio, pero también recibí mucho apoyo de amigos y personas que me conocen.

¿Ha pensado en algún momento en retirarse de la organización?
—No. Pero me siento dolida y muy sorprendida por cómo algunos políticos y la gente juzga mi vida y mi causa en diez segundos. Asumí la organización de la Semana del Orgullo de Palma porque pensé que podría unir a las personas LGBTIQ de Mallorca. Estaba viviendo el momento más difícil de mi vida. Había enterrado a mi padre un mes antes. Se suponía que el Orgullo se trataba de algo positivo en lo que trabajar para la comunidad, no de que las personas se sintieran heridas por un error en mis palabras o me atacaran por mi nacionalidad.Mi intención es volver a organizarlo el año que viene.

El alcalde José Hila y los partidos del Pacte de Cort se han manifestado en contra de sus declaraciones. También la presidenta del Govern, Francina Armengol.
—Me pareció terrible que no se informara correctamente de lo sucedido o que, como mínimo, no contactaran conmigo antes o leyeran mis disculpas al respecto. Es muy peligroso estar rodeada de gente que te cancelará un acto por algo sacado de contexto o por un error reconocido, aunque agradezco que finalmente el alcalde de Palma reconociera mis disculpas y pidiera pasar página sobre esta injusta polémica.

¿Se le ha malinterpretado?
—Siento que mis pensamientos y mis intenciones fueron malinterpretados. No fui capaz de encontrar las palabras correctas para transmitir lo que vivo a diario trabajando con mujeres de 135 países. La falta de visibilidad mantiene cerrados muchos armarios con muchos de nosotros dentro. Y esto sucede en todo el mundo, en el campo y en las grandes ciudades. Hice una mala elección al tratar de ilustrarlo.

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¿Cree que la polémica previa con Ben Amics o la amenaza de ruptura del Pacte de Sonia Vivas ha perjudicado la Palma Pride?
—Quería agregar a Ben Amics desde el principio. Me acerqué a la presidenta varias veces. Los quería en la inauguración y en el programa, pero no quieren colaborar, algo que me cuesta entender. Me siento atacada por ellos, profesional y personalmente. Estoy sorprendida por su comportamiento desleal, poco profesional y mal intencionado.

¿Hay más homofobia en la Part Forana que en la ciudad?
—Llevo aquí 18 años, más de 11 años en el campo. La homofobia no se puede restringir a un código postal. Quiero hablar sobre mi experiencia en todo el mundo, y resulta que en muchos lugares aún no es nada fácil besarse en la calle o ir de la mano.

Surgieron críticas cuando dijo que los visitantes de la Palma Pride Week compran vivienda.
—El Orgullo es una oportunidad para que nuestro colectivo se enamore de esta Isla y regrese muchas veces, porque es un paraíso. Hay muchas maneras de proteger y garantizar una vivienda digna a la población y espero que los políticos hagan los cambios necesarios en las leyes para proteger a nuestros residentes.

Otro punto polémico es la elección de Malena Contestí para iniciar la Palma Pride por su relación con Vox. ¿Es compatible con la lucha por los derechos LGTBI?
—A Malena le propusimos hacer la inauguración de la Pride Week porque nos gusta su forma de expresarse y de comunicar las ideas, es una persona conciliadora que abandonó Vox estando en el Congreso en su momento, y ha criticado algunas ideas de ese partido, entre ellas ciertas propuestas homófobas. Malena finalmente no participará porque no va a estar en las Islas.

¿Cuál es el perfil de los visitantes que esperan?
—Espero que sean de aquí, aunque todo el mundo está invitado. El próximo año podemos soñar más grande y promocionar el evento con anticipación en ferias de turismo.

Una de las cuestiones que también se le ha criticado es la mercantilización del Orgullo. ¿Es así?
—Lo llamamos fiesta porque se celebra, pero el Orgullo es político por su origen. El Orgullo también es una forma de atraer gente a Palma que pueda combinar la fiesta y la reivindicación con sus vacaciones.

Los vecinos están molestos por el uso de sa Feixina.
—Vivo en Santa Catalina y todos podemos ver los beneficios que un evento de esta magnitud nos trae como sociedad. No elegí sa Feixina: lo hizo el Ajuntament.