Imagen del edificio del Ajuntament de Palma, ubicado en la Plaça de Cort. | Pedro Prieto

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El Ajuntament de Palma está tardando una media de 22,67 días en pagar a sus proveedores, cuando en el año 2020, en plena pandemia, tardaba una media de 35,77 días en hacerlo, según comentó el regidor de Hisenda, Funció Pública i Innovació, Adrián García. Cort tiene en la actualidad 1.650 proveedores que han presentado durante el año 2021 más de 20.800 facturas y estas cifras demuestran, según García, el esfuerzo que ha hecho su departamento para cumplir con el margen máximo de 30 días desde que se hace la conformidad de pago, según establece el articulado de la Ley de Contratos del Sector Público que actualmente se encuentra en vigor.

La media anual de pago a proveedores se ha ido reduciendo en los últimos años, a excepción del citado año pandémico, y, como ejemplo, según asegura el regidor de Hisenda, sirve el hecho de que durante el año 2016 el plazo para que cobraran era de 51 días desde que la Administración terminaba los trámites. Esta cifra se redujo en 2017, cuando el plazo medio se calculó en 44,5 días y continuó decreciendo en el año 2018, con una tardanza media de 36,2 días, y en el ejercicio de 2019, cuando el Consistorio tardaba 26,9 días en pagar las facturas que le presentaban.

García remarcó que el rebajar este pago a grandes y pequeños suministradores es, desde el principio del mandato, «uno de los objetivos principales que nos marcamos como gobierno municipal» y se congratuló de estar lográndolo en, según sus propias palabras, «un ejercicio de responsabilidad».
Para el responsable municipal de las cuentas todo el procedimiento, con todos los trámites que conlleva la ley, «se está realizando en un tiempo muy reducido». Cumplir con los abastecedores en un plazo razonable es fundamental para el Ajuntament ya que, argumenta el regidor, «es la forma que tenemos de ayudar a las numerosas empresas de todos los sectores que nos prestan servicio. Son negocios grandes y pequeños que necesitan facilidades y no problemas».

Trabas innecesarias

El pago ágil, el no ponerle trabas innecesarias a su actividad, facilitarles la disponibilidad de efectivo para que los empresarios y autónomos puedan invertir en otros proyectos y puedan hacer frente a sus propios pagos en una época complicada son los cuatro ejes que marca la filosofía de García, que remarca: «Es lo que un ayuntamiento responsable tiene que hacer por las empresas en este contexto económico». El regidor recuerda que el periodo de pago a proveedores es uno de los criterios más relevantes que la Unión Europea vigila a la hora de otorgar las ayudas comunitarias y, además, es un parámetro que se tiene en cuenta a la hora de acogerse a medidas especiales de financiación como es el caso de los pagos de sentencias o refinanciaciones para algún proyecto.

Asimismo se tiene en cuenta cuando se tienen que formalizar operaciones de crédito y es uno de los índices relevantes que maneja el Ministerio de Hacienda para evaluar y permitir si un ayuntamiento se puede endeudar o no. «Cumplir esto, como Administración, nos da muchas posibilidades. Es uno de los argumentos que nos ha permitido salir del Plan de Ajuste en el que estábamos metidos desde el año 2012», concluyó García