Montaje de la Calle La Fàbrica en el barrio de Santa Catalina. | Redacción Local

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Los vecinos de Santa Catalina, los restauradores de la zona y los placeros del Mercat de Santa Catalina se oponen rotundamente a la restricción de tráfico que contempla el Plan Especial de Protección (PEP) para muchas de las calles de este barrio tradicional de Palma. El plan fue aprobado este jueves por el pleno del Ajuntament con el voto en contra de toda la oposición.

La presidenta de la Associació de Veïns i Amics de Santa Catalina, Jacinta Galindo, intervino en la sesión plenaria y reconoció que «todos estamos bastante preocupados». Declaró que «desde el punto de vista urbanístico el plan, hasta cierto punto, nos parece bien, pero estamos en total desacuerdo con las medidas de tráfico previstas». El PEP contempla que el tráfico quedará restringido a los residentes en todas aquellas calles de menor tamaño del barrio, mientras que las vías principales, como Comte de Barcelona, Espartero, Caro, Villalonga o Cardenal Despuig, seguirán abiertas a la circulación rodada.

Ante ello, Galindo alertó de que este cierre de calles «condenará al Mercat de Santa Catalina a sucumbir al más desastroso futuro económico de muchas familias».

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Los vecinos tampoco están de acuerdo con las previsiones del PEP con respecto a la Plaça del Progrés, que dejará de estar dividida en dos partes y atravesada por el tráfico de la calle Comte de Barcelona, el cual se desviará por uno de los laterales.

Al respecto, la portavoz vecinal expuso que «los vecinos de un lado de la plaza tendrán el privilegio de los árboles y los otros estarán condenados a soportar todo el tráfico de coches y autobuses, ya que por allí pasan unas ocho líneas de bus». En respuesta a este temor, desde el área de Urbanisme se les explicó que se plantarán árboles que harán de pantalla acústica, una medida considerada «irrisoria» por los vecinos.

Por último, Galindo lamentó la falta de participación de los vecinos en la elaboración de este plan, «para el que, en cambio, se solicitaron informes de entidades como el Institut de la Dona» que, admitió, «no tenemos nada en contra de esta entidad, pero, seamos sinceros, no interesa a nadie».