Sonia Vivas y Lourdes de la Cruz, durante la presentación del informe. | Ayuntamiento de Palma

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Un 17 % de las personas que ejercen la prostitución en Palma son víctimas o posibles víctimas del tráfico de personas, según revela un estudio elaborado por el Ajuntament de Palma y que la la regidora de Justícia Social, Feminisme i LGTBI, Sonia Vivas, presentó este viernes con motivo de la celebración, el próximo lunes, del Día Internacional contra la explotación sexual y el tráfico de personas.

De acuerdo con este documento, 227 personas de Palma (unas por indicios, otras porque lo han verbalizado o porque lo han denunciado) han sido identificadas en Palma como víctimas o posibles víctimas del tráfico, un porcentaje que ha crecido cuatro puntos en comparación con el año 2019, momento en que se realizó por primera vez este informe pionero a nivel del Estado. Solo un 8 % de ellas ha interpuesto una denuncia, según explicó Lourdes de la Cruz, socióloga del área de Justícia Social.

Las cifras son estimativas, ya que en Palma solo se tiene constancia o se atiende a unas 1.200 mujeres que ejercen la prostitución.

Según la regidora «el hecho de que una de cada 5 mujeres que ejerce la prostitución pueda estar en situación de trata debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de tomar acciones que ayuden en un futuro a erradicar esta problemática». Por ello, Vivas instó al resto de instituciones «a seguir trabajando en esta línea ya que lo que está haciendo el Consistorio es pionero y demuestra su implicación en la lucha de la violencia hacia las mujeres'.

Según el estudio, el perfil mayoritario de las víctimas del tráfico es el de mujer, de entre 25 y 34 años, de nacionalidad extranjera, procedente fundamentalmente de Nigeria Colombia y China. Mayoritariamente ejercen la prostitución en pisos o casas, »unos espacios que invisibilizan a las víctimas«, destacó la regidora, un fenómeno que se ha agravado con la pandemia del coronavirus.

En este sentido, al técnica también alertó de que se ha duplicado el uso de las webs, nuevas tecnologías o servicios con desplazamiento para el ejercicio de la prostitución.

El trabajo técnico, indicó la socióloga, pone el foco »en la dificultad de confirmar los casos de tráfico de personas, entre otros aspectos por la falta de garantías de protección en caso de denuncia, así como por el miedo de las víctimas de las redes de tráfico y por el control que éstas realizan sobre ellas, un hecho que dificulta la posibilidad de denunciar».

El tráfico de personas «es uno de los tres negocios ilícitos más lucrativos, junto al tráfico de drogas y de armas», concluyó De la Cruz.