Productos. Los nuevos ‘stands’ autorizados en la plaza Mayor venden sus productos a un precio muy inferior al artesanal, aunque publicitan sus artículos como tales. Este hecho es criticado por los artesanos (a la izquierda), quienes no ven correcta esta decisión que ejecuta al sector con más de 30 años de antigüedad. | Teresa Ayuga

La plaza del Mercat podría teñirse en breve de carpas blancas de comerciantes y de vendedores artesanales después de que el Ajuntament de Palma haya visto en esta zona un espacio «ideal, con mucha sombra y un flujo de turistas con un mayor poder adquisitivo» para implantar allí este tipo de ventas, avanzó ayer el regidor de Promoció Econòmica i Ocupació, Rodrigo Romero.

La decisión viene motivada tras conocer, durante años, las quejas derivadas de los sectores artesanal y comercial emplazados en la plaza Mayor. «Al no querer compartir zona se denuncian entre ellos», justificó. Las carpas no artesanales forman parte de la campaña de Pimeco ‘El comerç surt al carrer’, que se gestó en 2016 para dinamizar el pequeño y local comercio.

Aunque el departamento todavía no ha detallado el número de negocios que se podrán instalar en ese nuevo espacio, Rodrigo Romero sí informó que «ya se ha ofrecido esta idea a los vendedores y estamos abiertos a que lo soliciten. Los colectivos tienen muchas alternativas para evitar competir entre ellos», subrayó.

Críticas

Los comerciantes artesanales calificaron el pasado lunes de «competencia desleal» la instalación de unas cuantas carpas con productos industriales «a menos de dos metros de nosotros», informaron Claudia Segredo y Patricia Cohen, artesanas de oficio que recordaron la «dificultad que resulta sobrevivir con este tipo de negocio».

Aseguraron que los 22 trabajadores ubicados en la plaza Mayor con licencia para la venta en mercados temporales o ferias consideran que la decisión de Cort de autorizar las carpas con productos industriales «no favorece la artesanía balear. Ya de por sí estamos llenos de comercios, y ellos cuentan con lugares para vender sus productos. En cambio, nosotros, solo vendemos en ferias y con un tipo de producto hecho a mano. Me parece incorrecto lo que han hecho porque denigra nuestro trabajo», lamentaron.

Si bien es cierto que el Ajuntament lleva al día las autorizaciones y licencias en esta ubicación clave de flujo turístico, los vendedores artesanales se quejan de que «para conseguir un permiso como el nuestro no es fácil, hay que hacer un examen previo y esperar en una lista. En mi caso, no conseguí entrar en esta feria de plaza Mayor hasta los siete años», indicó Patricia Cohen. Los vendedores supieron que los inspectores valoraron anteayer «de forma negativa» la instalación de estas carpas. Ayer, esos stands se desplazaron a varios metros.

El regidor matizó que el espacio de la plaza Mayor «está distribuido para venta comercial y artesanal». Sobre estas nuevas carpas, aseguró que el decreto se ha firmado y autorizado. «Desde el área intentamos que todos estén contentos», pero el problema es que «no se toleran». Confía en que el nuevo espacio acabe con la problemática.