Las calles de Santa Catalina, con aglomeraciones de personas. | M. À. Cañellas

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«Como esto no se frene habrá que volver al toque de queda, no habrá otro remedio», dice Jacinta Galindo, presidenta de la Asociación de Vecinos de Santa Catalina, junto con la Asociación del Mercado de Santa Catalina, Aina Moyà, y la Asociación de Restaudores de Santa Catalina, Victoria González.

Estas tres entidades «tenemos un acuerdo de convivencia y estamos muy preocupados por los altercados que se producen durante el fin de semana».

Según Galindo, «queremos que se recupere la tranquilidad de la zona. No queremos que se repitan los botellones, el jaleo, el ruido y la ocupación indebida de terrazas».

Residentes y empresarios de la zona se muestran muy preocupados por la situación que está viviendo el barrio especialmente tras levantarse el toque de queda, con altercados y aglomeraciones que alteran la convivencia.

Concienciación

Jacinta Galindo advierte que el 15 de junio pidieron «una reunión urgente con el alcalde José Hila para poner freno al desmadre». Por ese motivo, las entidades van a empezar una campaña de concienciación cívica para intentar frenar los excesos.

Por su parte, la Asociación de Restauradores de la Llonja reclama la peatonalización de más calles en el barrio para que algunos restaurantes sin terraza puedan sacar sus mesas a la calle.