La montaña de residuos de Son Reus está sobre un acuífero con agua para consumo humano. | Redacción Local

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Un informe del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) revela que el vertedero de Son Reus contamina el acuífero sobre el que se asienta con once metales pesados. Emaya se ha mostrado disconforme con los resultados de este informe, que está en posesión del Ajuntament de Palma desde 2019.

Según los análisis realizados por el IGME entre 2015 y 2019 en 36 pozos perforados a lo largo de 55 kilómetros cuadrados bajo los que se ubica el acuífero, se han detectado concentraciones por encima del nivel legal de aluminio, arsénico, cadmio, bario, cobre, hierro, mercurio, manganeso, níquel, plomo y zinc.

El informe, realizado por encargo de Emaya, atribuye la contaminación a la filtración hasta el depósito natural subterráneo de aguas de lluvia que arrastran componentes contaminantes de los residuos acumulados durante más de tres décadas en el antiguo vertedero.

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En 2008 se estimó que se habían acumulado 4,3 millones de toneladas en Son Reus, a las que se suman 450.000 toneladas de cenizas de la incineración de residuos. Bajo éstos hay un área de recarga del acuífero, con agua declarada apta para el abastecimiento humano.

Según el IGME, los lixiviados (fluidos generados por los residuos) que arrastran los metales pesados al acuífero proceden del vertedero.

Fuentes de Emaya señalaron que se han puesto en marcha «medidas para contrastar las conclusiones [de este informe], consensuadas con las administraciones competentes». Añaden que «ninguna de las analíticas y pruebas que han realizado Emaya y otras empresas ha excedido ninguno de los parámetros legales exigibles en este tipo de instalaciones».

Desde la empresa pública advierten que «el vertedero es una infraestructura de los años 70 que daba servicio a toda Mallorca. En 2008 se clausuró y a Emaya se le encargó la responsabilidad del mantenimiento de la postclausura. Emaya cumple de forma escrupulosa todas las medidas contempladas». La empresa contrató en 2016 al IGME para que redactase un estudio del posible impacto del vertedero de Son Reus en aguas subterráneas.