La obra es legal, pues tiene licencia municipal, pero los vecinos estiman que el permiso no debería haberse concedido.

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La plataforma de entidades ciudadanas del Districte Ponent (Ponent Potent) ha puesto en manos de la defensora de la ciudadanía, Anna Moilanen, la falta de respuesta por parte del Ajuntament de Palma al recurso de nulidad de dos licencias de obra de viviendas unifamiliares que han obtenido permiso municipal para entrar con vehículos privados hasta sus aparcamientos particulares por los viales peatonales del parque municipal de Son Quint-Son Muntaner. Es decir, que las entradas a los aparcamientos será por el camino forestal, en vez de por la calle Salom (Son Rapinya) en la que están situadas las casas.

El recurso fue presentado por estas asociaciones el 28 de septiembre del año pasado, hace ocho meses. El 28 de diciembre finalizó el plazo legal de tres meses para dar respuesta al recurso por parte del Consistorio, «lo que nos aboca a un recurso contencioso administrativo», afirma Ponent Potent. Además, la entidad recuerda que «no dar respuesta a este recurso puede suponer un coste económico para las arcas municipales derivado de la probable responsabilidad patrimonial del Ajuntament por la mala gestión de este expediente urbanístico».

El presidente de la Associació Son Quint-Parc Natural de Ponent, Joan Prats, explica que el pasado 13 de noviembre el alcalde de Palma, José Hila, y el gerente de Urbanisme, Joan Riera, recibieron a representantes de Ponent Potent y tras explicarles el problema, el primer edil «ordenó al gerente que unificara los criterios de concesión de estas licencias, ya que el propio informe municipal, en una de esas licencias, da la razón a las tesis de nuestra entidad». Pero, lamenta, «a pesar de esas instrucciones el departamento de Urbanisme no ha contestado a la reclamación y las obras continúan adelante a buen ritmo».

Al margen, la Associació de Veïns de Son Rapinya también ha denunciado por escrito el caso ante el área de Urbanisme. «Estamos preocupados y ocupados porque se trata de un camino forestal, con bancos para que la gente se siente, y nos parece increíble que se permita el paso de vehículos», afirma la presidenta de la asociación, Marisa Bonache.

Recuerda que «se trata del único parque público que es un bosque, y lo utiliza toda Palma», por lo que los vecinos esperan que Cort rectifique, «no tiramos la toalla», deja claro Bonache.