La depuradora estará acabada en 2026.

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El Ministerio para la Transición Ecológica invertirá 104,8 millones para la construcción de la nueva estación depuradora de Palma. Eso supone el 80 % del total de 131 millones que costará esta infraestructura fundamental para acabar con lustros de vertidos de aguas residuales a la bahía de Palma cuando llueve con cierta intensidad. El 20 % restante lo aportará el Govern balear.

Este fue el acuerdo cerrado este viernes en la reunión mantenida en Madrid entre el alcalde de Palma, José Hila, y la presidenta del Govern, Francina Armengol, con la vicepresidenta cuarta y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera. A la reunión también asistieron el conseller de Medi Ambient, Miquel Mir, y el presidente de Emaya, Ramon Perpinyà.

El acuerdo establece, por tanto, que el ministerio aportará el 80 % de la obra, que se financiará mediante los Fondos Europeos de Recuperación y Resiliencia Netx Generation, y el Govern balears pondrá el otro 20 % a través del canon de saneamiento.

Al finalizar la reunión, el alcalde declaró que «hoy es un día histórico para Palma, salimos del ministerio con la financiación para la nueva depuradora».

El primer edil recordó que el Ajuntament había adquirido el compromiso, con la ayuda del Govern balear, de dar una solución al problema de los vertidos de aguas residuales a la bahía de Palma «y lo hemos conseguido», aseguró.

Por el momento, explicó, existe ya un anteproyecto redactado, y se espera que este mismo mes se apruebe la declaración de impacto ambiental, «pero el último paso para afrontar las obras era tener la financiación».

Una vez superado el paso de la declaración ambiental, Acuaes, sociedad mercantil dependiente del ministerio, sacará a licitación el proyecto ejecutivo y de obra. La previsión es que las obras de construcción puedan comenzar en 2023 y estar finalizadas en 2026.

Hila añadió que «se trata de la mayor inversión del Estado en Palma en décadas, un hecho que quiero destacar y poner en valor».

La actual depuradora del Coll d'en Rabassa se diseñó durante los años 60 y se inauguró en 1975. Debía dar servicio entonces a una población de 340.000 personas durante 20 años, es decir, hasta 1995. Actualmente, en Palma viven más de 440.000 personas, una cifra que se incrementa con la población flotante que visita i/o reside temporalmente en la ciudad. «De aquí la importancia de una nueva infraestructura», se aseguró desde el Consistorio.