Este es el tramo que el Ajuntament de Palma proyecta ampliar a partir de las expropiaciones de parte de las viviendas situadas en el margen derecho. | Redacción Local

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El alcalde de Palma, José Hila, fue muy claro este viernes al afirmar que «si a los vecinos de Establiments no les gusta el proyecto que les hemos presentado para la ampliación de la carretera de Esporles a su paso por el pueblo se queda en un cajón».

Ante la protesta vecinal, que este sábado se trasladará a la plaza de Cort, por un proyecto que contempla la expropiación de las parcelas que tienen frente a las casas una cincuentena de viviendas de esta carretera a fin de dotar a la vía de aceras, el alcalde recordó que «lo que les hemos propuesto es lo que está en el Plan General desde hace 20 años, que es convertir esta carretera, que no tiene ni arcén, en calle y para eso es inevitable hacer aceras y en algún sitio se tienen que hacer».

El proyecto, insistió Hila, se realizó a partir de la petición de los residentes de esta zona, que desde hace muchos años reclaman una mayor seguridad para los viandantes. «Acogimos esta demanda con ilusión para, a diferencia de otros equipos de Gobierno, poner sobre la mesa un proyecto y decirles que si les gustaba buscaríamos el dinero para hacerlo realidad, pues estamos hablando de millones de euros».

Es más, el primer edil añadió que «como esto está previsto desde hace 20 años todos los vecinos que han ido haciendo obras ya las han hecho retranqueadas, por lo que ahora mismo hay fincas que llegan hasta el límite de la carretera y otras que están retranqueadas con un trozo de acera, que además han hecho ellos mismos».

Ante todo esto «les propusiomos acelarar este proceso, que puede durar 30 años más y que fuera el Ajuntament el que hiciera las aceras a lo largo de todo este tramo para convertir la carretera en calle, también con iluminación y plazas de aparcamiento, por lo que podrán seguir aparcando delante de sus casas».

«Pero también les dijimos que no hay ninguna obligación de hacerlo, llevan esperando toda la vida y no tiene por qué estar resuelto dentro de dos años, si ellos quieren lo haremos, pero si no quieren, no se hará, la volvemos a meter en un cajón y que siga esperando, más claros no pudimos ser», aseveró.

Hila insistió en que «podíamos haber mirado hacia otro lado, porque la carretera pertenece al Consell, y Cort solo la puede recepcionar si se convierte en calle, pero en cambio respondimos con ilusión a una demanda vecinal».