Los caballos de galeras estacionan entre la plaza de la Reina y Antoni Maura. Sobre estas líneas, el calesero Manuel Vargas. | Jaume Morey

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Entre la plaza de la Reina y las inmediaciones de la calle Antoni Maura, los conductores de calesas de caballos comienzan a medio gas a circular por Palma. Entrenan a sus caballos para afrontar, «con ganas», este verano. Confían en que la eficacia de las vacunas contra la COVID-19 salve su temporada turística, después de más de un año paralizados y sin recibir ayudas por parte del Ajuntament, según aseguraron desde la Asociación La Calesa.

Los caleseros llevan apenas unas semanas sacando a los caballos por la ciudad coincidiendo con las fiestas de Semana Santa y ante la llegada de turistas extranjeros a Mallorca, lo que ha permitido, manifestó Manuel Vargas, uno de los portavoces de la asociación, a cerca del 50 % de estos trabajadores arrancar ya su servicio, aunque con horario reducido (hasta las 17.00 horas) y con escasos ingresos. A pesar de ello, Manuel Vargas destaca que «estamos felices de ver ahora movimiento en Palma, después de un año y medio parados».

Aunque sí reconoce que «el trabajo no es consistente» –salen pocas veces a circular–, los alemanes son, cada verano, los clientes que más solicitan este servicio, algo que también han notado en las fiestas de Pascua. Le sigue el perfil inglés, francés y escandinavo.

Críticas por la falta de ayudas

Desde la Asociación critican la falta de ayudas por parte del Consistorio desde el inicio del estado de alarma. Manuel recuerda que su anterior temporada finalizó en 2019, y no en 2020 por la pandemia, con unos gastos, asegura, «que hemos asumido de nuestro bolsillo para mantener a los caballos». Señala, por ejemplo, «300 euros por semana entre las comidas, consultas el veterinario o el herraje. Son gastos que arrastramos desde entonces».

Por su parte, el partido Progreso en Verde ha registrado una petición en el departamento de Mobilitat del Ajuntament para exigir el cambio de la ordenanza «de manera urgente» de los caballos de las galeras, antes de verano, «por la explotación que sufren estos caballos». En un comunicado, lamentaron la «pasividad» de las instituciones con el maltrato animal.

Cabe recordar que en Palma hay vigentes 28 licencias para llevar a cabo este servicio (23 en el centro y cinco en la Platja de Palma). El responsable de Mobilitat, Francesc Dalmau, ya anunció el año pasado la intención del Consistorio de rescatar las licencias pero, según explicaron ayer a este medio fuentes internas de Cort, todavía no hay una fecha prevista. Por otra parte, en cuanto a la revisión de la ordenanza que regula el servicio, también confirmaron no tener una fecha acordada.

El partido ecoanimalista, que registró 120.000 firmas para terminar con la explotación de los caballos de galeras, exige el cambio en el decreto que impida circular a las calesas en altas temperaturas.