La intervención en el casco antiguo empezará en 2021 y se alargará unos ocho años. | Archivo

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El año que está a punto de comenzar Emaya pondrá en marcha un importante proyecto destinado a acabar con la gran cantidad de redes unitarias (de aguas pluviales y fecales) que existen en la ciudad, que son un problema cuando hay fuertes lluvias y contribuyen, entre otras cosas, a los vertidos de aguas fecales en la bahía de Palma.

El presidente de la empresa municipal, Ramon Perpinyà, explica, para empezar, que estos días está previsto adjudicar la obra de separación de las redes mixtas en el polígono de Son Castelló. En este caso se dejará la red actual solo para aguas pluviales y se realizará toda una nueva canalización sanitaria.

Pero, además, también se realizarán intervenciones en el Eixample, más adelante, y en el casco antiguo, informa el edil. En el caso del centro histórico, explica, la actuación es mucho más complicada pues «en sus calles hay todo tipo de canalizaciones, incluso se utilizan algunas árabes, y es casi un trabajo de microcirugía». Por eso «se deben estudiar las diferentes canalizaciones y realizar la intervención zona a zona para hacer la separación».

En este caso, las obras comenzarán también en 2021 y se prolongará entre 7 y 8 años. Hay presupuestados 2,1 millones para el próximo año, aunque la operación total se evalúa en unos 6 millones.

Se comenzará por la zona de es Born, Antoni Maura y el Passeig Mallorca, «que es un área que ya está estudiada y están localizados donde están los problemas importantes».

Una parte de este proyecto compete a las comunidades de vecinos, pues muchas deberán también separar las canalizaciones de los edificios. En este caso Emaya realizará una financiación a estas comunidades que serán las que deberán ejecutar la obra, de forma que la empresa pagará el trabajo y el contribuyente devolverá el importe prorrateado en la factura durante varios años y sin intereses.

Para ello, a partir del próximo año se comenzará a informar a los ciudadanos afectados, se realizará una inspección de las viviendas y se les dará una orientación del coste que puede tener la obra que deben realizar. Este trabajo estaba previsto iniciarse en 2020 pero la situación de pandemia mundial lo ha retrasado hasta el próximo ejercicio.

Esta separación de las canalizaciones contribuirá a reducir los vertidos.