Al fondo se ve la urbanización. Arriba, una de las calles de Son Oliver; está asfaltada porque los vecinos se encargaron de hacerlo. | Jaume Morey

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Los vecinos de la urbanización de Son Oliver se sienten olvidados desde hace muchos años por el Ajuntament de Palma. Allí residen unas 160 familias algunas de ellas desde hace 30 años, donde ha visto nacer a sus hijos y sus nietos, y siguen esperando que la urbanización sea recepcionada por el Consistorio.

A sus múltiples problemas y carencias se suma, también desde hace mucho tiempo, el pésimo estado del Camí de Son Olivaret, la única vía de entrada y salida de la urbanización que tienen y que está lleno de socavones que hacen muy complicado transitar por él y que cada vez que llueve se inundan.

El presidente de la Associació de Veïns, Francisco Hernández, asegura que cada año solicita al Consistorio el arreglo de este camino, «pero ni siquiera me responden a los escritos». En el año 2000, recuerda, se llego a publicar en el BOIB su asfaltado junto a otros caminos, «pero al final se asfaltaron todos los demás y en este solo se hicieron los primeros 200 metros», lamenta.

El camino está lleno de baches desde hace tiempo, pero recientemente su estado se ha agravado con las últimas lluvias del mes de octubre y con el paso de los camiones de gran tonelaje que han trabajado en las obras de una gran superficie cercana. «Ahora llega el invierno y tenemos que empeorará aún más», advierte este vecino.

El representante vecinal explica que ya en el año 2000 presentaron a Cort el plan especial para la recepción de la urbanización y lo volvieron a presentar en 2006. En ambos casos se les respondió que no se podía admitir a trámite porque una pequeña parte de la urbanización entraba dentro de una zona ANEI. Esa pequeña parte es una parcela sin ninguna construcción. «Es todo un absurdo», asegura Hernández.