Cartel del servicio de recogida de trastos.

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El Ayuntamiento de Palma sancionará con multas de hasta 3.000 euros a aquellos ciudadanos que hagan un uso incorrecto del nuevo servicio de recogida de objetos voluminosos para particulares, que pide a los usuarios que coloquen un máximo de cuatro elementos en la entrada de sus domicilios.

Así lo ha anunciado en una rueda de prensa el presidente de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya), Ramón Perpinyà, que ha explicado que los operarios pasarán a recoger estos objetos voluminosos entre las 20.00 horas y las 22.00 horas y ha pedido a los ciudadanos que no dejen estos elementos al lado del contenedor.

El objetivo de este nuevo servicio de recogida es que los ciudadanos de Palma cumplan con el día, la hora y el lugar de recogida, para así mantener las calles del municipio lo más limpias posible y contribuir a la gestión sostenible de los objetos voluminosos.

Según Perpinyà, «lo que realmente reduce el volumen de voluminosos» es dividir el precio del objeto comprado por los años de utilidad que este tiene para así saber realmente cuánto tiempo puede usarse cada elemento, un dato que después podrá beneficiar el proceso de reparar y reutilizar.

«Si tenemos que redecorar nuestra vida, la redecoramos pintado, pero no tirando todos los muebles y comprando otros nuevos», ha manifestado el presidente de Emaya, quien ha apuntado que, solo cuando no sea posible reducir, reparar o reutilizar los objetos, «se deberá utilizar el sistema de trastos».

Perpinyà ha precisado que esta recogida excluye objetos como electrodomésticos, aparatos electrónicos y cualquier tipo de 'producto peligroso', como pintura o elementos químicos, puestos todos estos deben depositarse en los puntos verdes del Polígono de Son Castelló y el del Pla de Sant Jordi, detrás de la depuradora.

También ha destacado que esta nueva gestión de residuos voluminosos supondrá una recogida más eficiente y menos costosa, pues con el servicio implementado en 2015 el precio por tonelada ascendía a 434 euros, mientras que con este plan renovado el coste supondrá unos 331 euros por toneladas.

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Asimismo, el presidente de la empresa municipal ha criticado que la colocación excesiva de muebles y otros objetos voluminosos en los contenedores «da una sensación de abandono y suciedad» y ha remarcado que esto impide el trabajo de los operarios de limpieza, así como el libre tránsito de peatones.

Este nuevo servicio, que ya ha sido implementado en unas 20 ciudades de España, entre las que figuran Madrid, Valencia, Barcelona y Zaragoza, entre otras, «dependerá de la participación y la colaboración» de los ciudadanos, pues Perpinyà considera que la limpieza de una ciudad está vinculada a la actitud de las personas.

Por otra parte, ha precisado que la recogida de objetos voluminosos ha pasado de 4.884 toneladas en 2015, cuando entró el función el antiguo plan, mientras que en 2019 esta cifra ascendió a 7.741 toneladas, una situación que el presidente de Emaya ha calificado de «dramática».

Asimismo, la generación de residuos voluminosos ha crecido un 58,5 por ciento en cuatro años, una cifra que llevada a media local implica que en 2015 cada persona de Palma desechaba 12,2 kilos de objetos voluminosos, mientras que en 2019 cada ciudadano sumaba una media de 17,8 kilos.

«Nuestra forma de actuar, no es coherente con el discurso que hacemos», ha criticado Perpinyà en relación al incremento de residuos voluminosos, quien también ha subrayado que «si esto sigue así, se deberán plantear muchísimas cosas, o al menos dejar de decir que se cree en la sostenibilidad».

En relación al antiguo sistema de recogida de voluminosos, Emaya solo recogió desde 2015 un 36 por ciento de estos objetos, lo que supone que el 64 por ciento restante fue depositado en contenedores, unas cifras que Perpinyà supone que se registran debido al proceso que tenía que realizarse anteriormente para solicitar la recogida.

Además, ha asegurado que el año pasado se pusieron un total de 1.000 sanciones por un uso indebido de la colocación de objetos voluminosos y ha remarcado que las multas se pusieron de forma «muy repartida» en todos los barrios, datos que no ha querido proporcionar para no señalar a ninguna zona en concreto.

Finalmente, Perpinyà ha aclarado que las empresas no pueden utilizar este servicio, pues deben tener su propio sistema de gestión de residuos voluminosos.
Cort colocará pegatinas informativas sobre estos procesos en los contenedores de los barrios, aunque ha remarcado que no deben dejarse trastos a su lado.