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Los números 69 y 71 de la calle Gaspar Bennàssar de Palma atesoran entre sus paredes muchas historias, triunfos y derrotas del movimiento sindicalista en las Islas, pues durante diecisiete años el edificio fue la sede de la UGT-Balears. En estos momentos está en plena transformación para dar paso a viviendas de alto standing. La constructora Covinsa está construyendo una promoción de 30 pisos de lujo, locales comerciales, garajes y trasteros.

Desde octubre de 1978 el sindicato estaba asentado en la casa del pueblo de la calle Cecili Metel 11, aunque la asesoría jurídica y los servicios generales estaban ubicados en la zona de la calle Jesús, «con lo que había un problema grande porque estaba muy desperdigado», rememora Manuel Pelarda, leyenda viva de la UGT-Balears, de la que llegó a ser su secretario general.

Foto de la inauguración de la sede con la presencia de Nicolás Redondo.

En esas circunstancias y ante la tardanza por parte del Ministerio de Trabajo en devolver a la UGT de Mallorca el patrimonio acumulado (los antiguos locales del sindicato vertical del Franquismo), UGT Mallorca presionó a Madrid hasta que finalmente la Confederación Nacional del sindicato compró el edificio de Gaspar Bennàssar, en pleno centro de Palma.

«Se trataba de un edificio ya construido pero no terminado del todo por lo que fue fácil reconvertir las viviendas, para las que inicialmente fue diseñado, en oficina sindical, despachos y aulas formativas», explica Pelarda. Como el inmueble tenía dos entradas, una, la número 71, se destinó al área formativa y al Instituto de Formación y Empleo de la UGT. La otra, la 69, se dedicó a las oficinas del movimiento sindical.

Inauguración

La inauguración de esta sede tuvo lugar el 27 de enero de 1993, con la asistencia del histórico secretario general Nicolás Redondo, cuando el secretario general de la UGT Balears era entonces Miguel Robledo. Pelarda afirma que «pese a ser un edificio muy grande, casi se nos quedaba pequeño, pues la estancia allí coincidió con un periodo en el que pasamos de un movimiento sindical reducido a un estallido tanto en afiliaciones como en cuadros sindicales».

Aunque debía ser una sede provisional se mantuvo hasta 2010, cuando tras la devolución por parte del Ministerio de Trabajo del patrimonio acumulado del sindicato vertical, la UGT se trasladó al número 8 de la calle Font i Monteros (donde había estado ubicada la sede de los Juzgados de lo Social), una vez que el edificio fue rehabilitado.

El edificio de Gaspar Bennàssar fue devuelto a su propietario, la Confederación Nacional de UGT, que finalmente lo puso a la venta y se desprendió de él. Ahora el inmueble recupera, muchos años después, su función residencial. Y lo hará con una promoción de viviendas de lujo. Habrá pisos de dos tipologías, de dos y tres dormitorios. Cada vivienda contará con plaza de garaje y trastero en planta sótano.

Los precios que anuncia la promotora van de los 230.000 a los 330.000 euros más IVA. El permiso concedido por el Ajuntament de Palma es para demolición interior y reforma del edificio para acoger viviendas.

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El edificio está siendo reformado casi por completo. Foto: JAUEM MOREY