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En el centro de Palma se está levantando el primer edificio entremediameras de madera –existen algunas plantas bajas–, un modelo de construcción en alza en todo el mundo desde hace dos o tres años al que se empiezan a sumar muchas ciudades españolas, entre ellas la capital balear.

Este tipo de construcciones llaman la atención de los ciudadanos por lo novedosas que todavía son en España, pero el presidente del Col·legi Oficial d’Arquitectes de les Illes Balears, Nacho Salas, admite que son varias las ventajas de este tipo de viviendas con respecto a las habituales, «como que su construcción es más rápida y, más imporante aún, que su creación es mucho más sostenible y ecológica».

El presidente los arquitectos reconoce que en Baleares «tenemos poca experiencia en este tipo de construcciones». Pese a ello, tiene claro que «es una tendencia al alza» tanto en Palma como en resto de ciudades o comunidades, «de momento no se ven demasiadas pero tienen mucho futuro».

En el caso de la vivienda que en unos pocos días se habrá levantado en la calle Rodríguez de Arias, en Palma, el despacho de arquitectos que ha realizado el diseño es Munarq y uno de sus responsables, Pau Munar, explica que se trata de un «edificio de madera y corcho, pensado a partir de la utilización de materiales ecológicos».

Madera del norte de Europa

La madera es de abeto y pino francés, con certificado PEFC. El diseño fue enviado a una empresa francesa (Piveteau Bois), que envió todas las planchas listas para su montaje, del que se está haciendo cargo una empresa de Segovia (Altermateria). Munar comenta, no obstante, que cada vez hay más empresas en las Islas que se están especializando en este tipo de montajes.

El acabado de la fachada, indica el arquitecto, se realizará a partir de planchas de corcho natural proveniente de Portugal, «algo que no se ha hecho nunca», rematado con una pintura de cal.

En el interior se mantiene el acabado de madera y no es necesario colocar yeso.

Se trata de una vivienda para una sola familia pero en altura, con planta baja y tres pisos, levantada así porque el solar es muy pequeño, «por lo que se decidió trabajar con muros de madera contralaminada ya que su grosor es mucho más pequeño al de una estructura convencional y la superficie interior es mayor», indica Munar. El montaje se ejecutará en tan solo 15 días, «por lo que las molestias tanto a los vecinos como al tráfico disminuyen».

En cuanto al precio de este tipo de casas, explica que «aunque cada vez se abaratan más, por ahora son algo más caras que una estructura convencional, pero hay que pensar que dan unas mejores prestaciones».

Así, resalta Munar, entre las ventajas de la madera, aparte de la facilidad y rapidez de montaje y el menor grosor de los muros, «está también que la repercusión en otras partes del edificio, como su peso, es mucho menor, por lo que implica también un menor impacto en el hormigón de la cimentacion; así como el aislamiento propio de la madera, que permiten una regulación térmica mucho mejor que cualquier otro sistema y disminuye el espesor necesario de aislamiento exterior».

Una de las preocupaciones de las personas que se interesan por las casas de madera son los incendios, pero, en este sentido, Munar asevera que «estas estructuras están calculadas para poder resistir el fuego igual que una vivienda de hormigón o de acero, sin llegar a caerse».

El arquitecto destaca que «la construcción hace muchos años que sufre un estancamiento y los nuevos sistemas ecológicos y sostenibles deben hacerse un lugar en la confianza de los usuarios, ya que es difícil evitar los prejuicios de los clientes».

Munarq es un joven estudio de Arquitectos formado por Rafel y Pau Munar que se centran en la integración de la arquitectura en el paisaje.