La única parada de la EMT que hay en el barrio está lejos para muchos vecinos. | M. À. Cañellas

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Los vecinos de sa Garriga, un pequeño núcleo cercano a Son Sardina, no quieren que finalice el mandato sin denunciar que se sienten «desatendidos». El desconocimiento municipal, aseguran, les está «pasando factura». Este jueves intervendrán en el pleno de Cort para exigir «un transporte digno, más limpieza y otros servicios mínimos». En sa Garriga viven unas 300 personas, de las que el 60-70 % tiene más de 60 años.

El hecho de estar algo aislados, asegura la presidenta de la Associació de Veïns, Catalina Tous, «supone que las comunicaciones con Palma o, en ese caso, con Son Sardina se han convertido en el caballo de batalla de los vecinos».

El barrio cuenta con una única parada de autobús de la EMT, en la que solo para la línea 12. Tous recuerda que el problema se originó hace siete años. «Entonces teníamos la línea 12 y la 27 y tres paradas, pero de repente nos quitaron la 27 y dos paradas del Camí del Destre». La portavoz vecinal lamenta que la consecuencia es que «ahora hay personas, algunas mayores, que tienen que caminar más de un kilómetro para llegar a la parada del autobús». Esta única parada, además, que está bastante aislada «no cuenta con ningún punto de luz y en invierno llegar a ella es una verdadera odisea; es tercermundista, la marquesina la han puesto hace poco».

Al parecer, los vecinos de Son Sardina, explica Tous, se han opuesto a que la línea 12 recupere las dos paradas suprimidas «porque a ellos les supone una demora de más de 20 minutos». Los vecinos han pedido más autobuses; «el gerente de la EMT, Mateu Marcús, nos prometió microbuses, pero no han llegado y no confiamos en sus promesas». Sa Garriga sí cuenta con el transporte a demanda, que se presta mediante taxis pero solo para cubrir las necesidades educativas y sanitarias de los residentes.