Imagen de archivo del rey emérito Juan Carlos y la aristócarta alemana Corinna Larsen. | Efe

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El pulso que Corinna Larsen mantiene con Juan Carlos I a través del pleito judicial entablado en Londres por su demanda de acoso se ha redoblado con el reguero de revelaciones que la empresaria alemana ha vertido en las últimas semanas contra el rey emérito a cuenta de la relación que ambos mantuvieron durante una década. A través del pódcast titulado «Corinna y el Rey», emitido en inglés y en español en varias plataformas digitales, la examante de don Juan Carlos ha desgranado detalles íntimos desde que se conocieron en 2004 hasta que la amistad empezó a quebrarse tras el accidente que el anterior jefe del Estado sufrió en Botsuana en abril de 2012 en una cacería a la que asistió ella y su hijo Alexander.

El serial radiofónico, que comenzó a principios de noviembre, ha avivado la controversia que acompaña al padre de Felipe VI desde que afloraron sus negocios ocultos en el extranjero, lo que le llevó a marcharse a Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) el 3 de agosto de 2020, donde permanece alojado. Uno de los aspectos en los que Corinna ha incidido más en sus confesiones en los seis capítulos emitidos hasta ahora -en total son ocho- es que Juan Carlos I le pidió varias veces matrimonio. La primera en 2005, cuando la relación se había convertido en «algo muy serio», a la que siguió una segunda cuatro años después con el regalo de una alianza de platino con dos diamantes a modo de anillo de compromiso. «Cuando me llaman la amante, no describen la profundidad y la amplitud de la relación que mantuve con Juan Carlos. Nunca me había sentido tan vinculada con nadie como con el rey de España. En mi corazón, él era mi marido», confiesa la empresaria.

La última intentona fue en 2015, cuando don Juan Carlos, ya fuera del trono, le propuso convertirse en «princesa de Borbón»: «Me dijo que me amaba, que quería casarse conmigo y vivir felices para siempre. Pero todo era una fantasía, no lo tomé en serio, lo tomé como un hombre que estaba bastante desesperado». Corinna aduce que no se tomó en serio las ofertas de boda porque al ser «un rey católico» no iba a estar dispuesto a divorciarse de reina Sofía, a pesar de vivir desde hacía años en espacios distintos en el Palacio de la Zarzuela, separados por un pasillo y una puerta electrónica para «evitar espiarse entre ellos». También se escuda en las infidelidades de don Juan Carlos, a quien reprocha que llevara «una vida quíntuple» al tener otras amantes al mismo tiempo. A la relación íntima se unió el cariño que Juan Carlos I sentía por el pequeño Alexander, con quien «disfrutaba mucho en ejercer el papel de padre» para desquitarse del poco tiempo que le dedicó a sus tres hijos por estar «muy ocupado» cuando era rey, apunta la empresaria germana.

Las confidencias de Corinna en el pódcast se extienden al ámbito institucional, al revelar que don Juan Carlos le consultaba documentos oficiales cuando estaban juntos. «A menudo prefería quedarse viendo una película del oeste y me decía: '¿podrías leer esto y decirme qué está pasando? ¿O podrías redactarme una carta en inglés o en francés correctamente? (…) Le pedía consejos y él hacía lo mismo. Lo describiría como una especie de pareja poderosa», refiere en uno de los pasajes. En otro episodio del serial, relata que ejerció de asesora para don Juan Carlos, con quien viajó a Arabia Saudí en el avión oficial, con doña Sofía también a bordo, para avanzar en las negociaciones para la concesión a empresas españolas del AVE a La Meca.

La examante de Juan Carlos I cuenta que él regresaba de los viajes «feliz como un niño de cinco años» con «bolsas llenas de dinero en efectivo» y que ante la sorpresa que le causaba, lo justificaba en que eran «regalos de sus amigos». Tal fue la confianza que depositó en ella tras conocerla que, según revela, fue la que organizó el viaje de novios de los príncipes Felipe y Letizia en 2004. Uno de los capítulos se dedica al percance de Botsuana, donde Juan Carlos I se rompió la cadera por una caída después de «una larga noche de vino y copas». Según Corinna, a la mañana siguiente fue a verle a su alojamiento para interesarse por lo que le había pasado, a lo que don Juan Carlos contestó que «no se acordaba de nada» mientras desayunaba huevos con beicon.

A partir de este suceso, la relación se distanció y derivó, a juicio de Corinna, en acoso, entre otras cosas, para que devolviera al rey emérito los 65 millones de euros que le regaló. «Me di cuenta en 2015 de los grandes esfuerzos que estaban realizando para destruirme. Pero ahora estoy hablando de algo más que la destrucción de mi reputación. Estoy hablando de la posibilidad de una eliminación física o de empujarme al suicidio», denuncia la empresaria, quien compara su situación a la que sufrió Lady Di. El juicio de la demanda por acoso se prevé a mediados del próximo año, si bien el Tribunal de Apelaciones de Londres acordó el pasado martes reconocer la inmunidad a don Juan Carlos por los actos cometidos hasta su abdicación en 2014.