¿Se verá resentido el turismo en las Islas? | Teresa Ayuga

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La guerra entre Rusia y Ucrania pone en riesgo la recuperación de la economía balear, que ya se ha iniciado gracias al retroceso de la COVID-19 y a los fondos procedentes de la Unión Europea. BBVA Research prevé para este año un crecimiento económico del 8,3 por ciento, el segundo más alto de España. Sin embargo, éste podría verse truncado por el citado conflicto bélico; el crecimiento de la región en el ejercicio 2021, según el banco, fue de 10,5 por ciento.

Luis García Langa, director de Corredordefondos.com, ha considerado que hay un riesgo claro para la recuperación económica de las Islas, ya que «la inflación pone en peligro el crecimiento económico y este conflicto lo puede agravar. Ya sea por el incremento de costes para las empresas, que tendrán beneficios menores; ya sea porque éstas los repercuten a sus clientes, y por tanto, estos tendrán menos renta disponible serán las familias». Esto puede deberse a que «los bancos centrales endurezcan sus políticas monetarias para frenar la inflación. El endurecimientos de estas medidas se traduce en subidas más fuertes de tipos de interés: euribor, deuda pública....».

Preguntado por si el citado conflicto tendrá repercusión en el turismo, principal motor económico de las Islas, ha respondido que «no creo que afecte porque el turismo se mueve más por problemas de la COVID que por el tema de Rusia. En cuando a Baleares, no tenemos muchos turistas de origen ruso ni ucraniano, por lo que no parece poner en peligro al sector de forma directa. Sí indirecta, ya que el turismo se desplaza en aviones y en barcos que se mueven gracias al petróleo». De este modo, ha puntualizado que se incrementarían los costes de viajar si el conflicto perdura y, por lo tanto, los turistas tendrán menos dinero disponible de su presupuesto para viajes y para gastar en destino.

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A su modo de ver, este conflicto tendrá una repercusión directa en el bolsillo de los ciudadanos, puesto que el precio de los combustibles se traduce en encarecimientos de la producción y el transporte, lo que se ve reflejado en productos de primera necesidad como la luz, el gas, la gasolina, los alimentos, etc. «Las empresas que pueden hacer incrementar sus precios son aquellas en las que la demanda no se resienta», es decir, aunque se encarezcan los consumidores no pueden dejar de adquirirlos porque son de primera necesidad. «A eso se le llama demanda inelástica. Los principales productos son los alimentos de primera necesidad».

Langa ha destacado que «las bolsas han amanecido con fuertes caídas que se suman a las que llevamos viendo desde principios de 2022». En este punto, ha subrayado que «a la inflación se ha unido el conflicto de Rusia. Realmente son dos cosas que van muy ligadas: el peligro de una invasión rusa a Ucrania es que se frene la venta de petróleo y gas de Rusia a Europa y no olvidemos que es de los principales productores a los que compramos. Si hay menos petróleo, se paga más por él y se incrementan los costes de las empresas con lo que, si no pueden repercutirlos a sus clientes, tendrán menos beneficios y las valoraciones caen». Este jueves ya se ha disparado el precio del barril de brent y las bolsas se han desplomado.

Langa ha precisado que «la cuestión es saber si el impacto es tan alto como para ver las caídas que estamos viendo y si la incursión bélica de este jueves irá mucho más allá o es un 'juego' táctico que, además de poner en riesgo vidas humanas, sirve para meter presión a Europa y encarecer el petróleo». A su modo de ver, «las bolsas se deben tomar como una inversión a largo plazo y como tal se debe valorar si esto realmente afecta gravemente a una inversión a varios años vista».