La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, durante la III asamblea nacional de los comunes de Ada Colau. | Antoni Oliver

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No será este mes de enero cuando la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, comience el «proceso de escucha» con la ciudadanía, como así tenía previsto iniciar, un paso que quiere dar antes de lanzarse a promover una eventual candidatura electoral a la izquierda del PSOE. De momento, han asegurado fuentes de su entorno, ese «proceso de escucha» queda postergado sin concretar otra fecha para que Yolanda Díaz empiece a sentar las bases de ese proyecto transversal y sin siglas que podría ser un rival potente para Pedro Sánchez en 2023 si finalmente lo lidera ella.

Ahora parece que la prioridad de la ministra de Trabajo es que se convalide el decreto de la reforma laboral en el Congreso, cuyo respaldo se ha complicado por las pegas que le están poniendo los socios de investidura, aparte de otros retos de su departamento y, por tanto, no se siente presionada por las dos citas que hay este año con las urnas. La más inmediata y por sorpresa, el 13 de febrero en Castilla y León, a la que por primera vez concurrirán juntos Izquierda Unida y Podemos y también con Alianza Verde, el nuevo partido ecologista de Juantxo López de Uralde.

Trabajan también en una fórmula plural y abierta, que incluya a la sociedad civil, en línea con el planteamiento de Díaz, quien no tiene en sus planes presentar su proyecto en Castilla y León pero tampoco en Andalucía, donde el horizonte electoral aún no está concretado, pero que, por lo que parece, no será antes de junio. En todo caso, fuentes de Podemos creen que la vicepresidenta segunda no presentará su iniciativa hasta primavera, pero sí piensan que respaldará a los candidatos de Unidas Podemos que concurran a las elecciones autonómicas.

Sobre otras posibles confluencias en estas dos convocatorias electorales y en relación con los movimientos que se están produciendo en la llamada España vaciada, las mismas fuentes explican a Efe que no ven muy factible poder converger porque, entre otras cosas, señalan que a esos partidos no les interesa una confluencia en la que no hay un denominador común. Por ejemplo, de cara a las andaluzas, ha habido contactos con la plataforma Levanta Jaén, apuntan otras fuentes moradas, pero tienen dudas sobre cómo podría encajar en una coalición con Unidas Podemos porque esta plataforma -dicen- es una amalgama de derechas e izquierdas.

También están hablando con Andaluces Levantaos (suma a Más País, Andalucía Por Sí e Iniciativa del Pueblo Andaluz porque quieren evitar a toda costa la atomización que hay a la izquierda de los socialistas y que les podría hacer perder, según sus pronósticos, entre 7 y 8 escaños. Con quien dan por perdido un entendimiento es con Teresa Rodríguez porque, al margen de la aversión mutua que se tienen desde la traumática ruptura en 2020, insisten en que la líder anticapitalista mantiene una línea roja de no pactar con el PSOE.

Por ahora, en el tablero electoral que reflejan las últimas encuestas, los morados salvarían los muebles en Castilla y León al conservar los dos procuradores que consiguieron en las autonómicas de 2019, en las que se dieron un gran batacazo al dejarse ocho escaños. En Andalucía pinta peor para ellos por la fragmentación que han sufrido, ya que la marca Adelante Andalucía, con la que concurrieron a los comicios de diciembre de 2018 y consiguieron 17 escaños, se ha roto en tres formaciones. Teresa Rodríguez, que se ha quedado con el nombre original (Adelante Andalucía), obtendría entre 2 y 3 diputados, de acuerdo con el barómetro andaluz de diciembre de 2021; Unidas Podemos llegaría a los 12, y Andaluces Levantaos conseguiría uno.