El viceconsejero madrileño de Salud Pública y Plan COVID-19, Antonio Zapatero, se quita la mascarilla a su llegada a una rueda de prensa convocada este viernes en la sede de la Consejeria de Sanidad, en Madrid, para anunciar la extensión a nuevas zonas de las medidas de restricción de la movilidad para frenar la expansión de la COVID-19. | Efe

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La Comunidad de Madrid extiende desde la medianoche de este lunes las restricciones para luchar contra la pandemia, sumando ocho áreas a las zonas básicas sanitarias hasta un total de 45 territorios, de donde los vecinos solo podrán salir para acudir al trabajo o al centro educativo, entre otros supuestos, una medida que se toma con la región enfrentada con el Ministerio de Sanidad, que pide medidas más contundentes.

Madrid mantiene este plan pese a que el Gobierno de Pedro Sánchez reclama restricciones de movilidad en toda la capital española, que según el ministro de Sanidad Salvador Illa no serían confinamientos, aunque en la práctica funcionarían como los confinamientos perimetrales ya en vigor: «Son restricciones que indican que no se puede salir de estas zonas, que son objeto de estas restricciones, excepto por motivos laborales, educativos, médicos o por razones de fuerza mayor».

Tampoco la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso lo denomina confinamientos, pese a que cerca más de un millón de vecinos no puede moverse libremente, en siete distritos de la capital y en otros municipios madrileños, a los que se suma este lunes Alcorcón.

La presidenta madrileña no ha cedido al pulso del Ministerio de Sanidad, que pide que Madrid modifique las medidas adoptadas, y mantiene que un confinamiento total es la opción «fácil» pero que Madrid impone medidas «intermedias y creativas», detectando precozcmente casos que deben estar en cuarentena y permitiendo que el resto siga con su vida para mantener la economía.

Madrid mantiene así su modelo de restringir el movimiento en zonas básicas de salud, espacios delimitados por fronteras administrativas que marcan los ambulatorios, tras un fin de semana con rumores sobre una posible intervención del Gobierno de Pedrio Sánchez.

Además, desde este lunes rige la recomendación a «toda la población», resida o no en las áreas confinadas, de «evitar los desplazamientos que no sean necesarios».

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Las ocho nuevas zonas con restricciones son Panaderas en Fuenlabrada; Miguel Servet y Doctor Trueta en Alcorcón; García Noblejas en el distrito madrileño de Ciudad Lineal; Vicálvaro-Artilleros en el distrito de Vicálvaro; Orcasitas en el distrito de Usera; y Campo de la Paloma y Rafael Alberti en el distrito de Puente de Vallecas.

Como ocurría ya con otras 37 áreas, los ciudadanos no pueden abandonar su perímetro salvo para desplazamientos justificados por asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios; cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales o legales; asistencia a centros docentes y educativos, incluidas las escuelas de educación infantil; retorno al lugar de residencia habitual; cuidados a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.

También pueden salir para desplazarse a entidades financieras y de seguros; actuaciones requeridas o urgentes ante los órganos públicos, judiciales o notariales; renovaciones de permisos y documentación oficial, así como otros trámites administrativos inaplazables; exámenes o pruebas oficiales inaplazables; por causa de fuerza mayor o situación de necesidad o por «cualquier otra actividad de análoga naturaleza, debidamente justificada y acreditada».

En estas áreas el aforo se reduce al 50 % salvo en espacios de culto, a un tercio, y en velatorios -15 personas al aire libre y 10 en el interior-, los bares y el resto de establecimientos cierran a las 22.00, los parques están cerrados y el deporte en grupo es de máximo seis personas.

222 policías nacionales y guardias civiles se desplegarán en la región, sobre todo en la capital, para controlar el cumplimiento de las restricciones, y también habrá en torno a dos centenares de policías municipales en Madrid. Sin embargo, en las calles no se verá a militares, pues la Comunidad solo ha reclamado la intervención de la Unidad Militar de Emergencia para apoyo logístico, instalando carpas para test, o para desinfectar lugares públicos.

El próximo martes empezarán los test de antígenos en las zonas restringidas, arrancando primero en Vallecas, el área más afectada por el virus.