Imagen de archivo de Juan Carlos I.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a negarse a desvelar el destino de Juan Carlos I, que abandonó España la semana pasada. La negativa del jefe del Ejecutivo cobra especial relevancia en esta ocasión, ya que lo ha hecho tras reunirse con Felipe VI en el Palacio de Marivent, la primera vez que ambos se veían en persona desde los citados hechos.

Ante las preguntas de los periodistas, el presidente del Gobierno ha respondido que «las conversaciones que tengo con el Jefe del Estado permanecen en la confidencialidad debida. Somos instituciones distintas. Por tanto, las cuestiones vinculadas a este asunto tienen que ser la Casa del Rey o el propio afectado».

Aunque no se ha comunicado oficialmente su paradero, aunque se ha especulado que el rey emérito podría estar en Abu Dabi, pero también se ha hablado de la República Dominicana, Portugal y Nueva Zelanda.

Juan Carlos I decidió abandonar España por la repercusión pública de «ciertos acontecimientos pasados» de su vida privada. El pasado 10 de julio se conoció que la Fiscalía General del Estado ha reforzado el equipo de fiscales que se encargan de la investigación sobre el presunto pago de comisiones en la construcción del AVE a La Meca, en las que podría estar involucrado el rey emérito Juan Carlos de Borbón.

Además, ese mismo día El Confidencial publicó que Juan Carlos I sacó importantes sumas en efectivo de Suiza entre 2008 y 2012.

En la documentación contable que publicó dicho diario se constata la transferencia que el rey Abdulá de Arabia Saudí hizo a esa cuenta el 8 de agosto de 2008 de 64,8 millones de euros y de la que solo unas semanas después comenzaron a registrarse salidas de efectivo que supuestamente habrían servido para sufragar gastos no declarados de la familia real.