El INE advierte también de que la caída de la ocupación no incluye a los afectados por un ERTE y apunta que 562.900 personas se han visto afectadas por paro parciales de empleo. | Emilio Naranjo

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La pandemia de COVID-19 paralizó el trabajo de 562.900 personas afectadas por ERTE o paros de sus empresas y elevó a 285.600 los empleos destruidos en el primer trimestre del año pese a haber afectado solo en las dos últimas semanas de marzo.

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la ocupación se redujo en 285.600 personas en el primer trimestre del año, hasta los 19,6 millones de empleados en el mayor descenso desde 2013.
En cuanto al paro, el número de personas desempleadas se incrementó en 121.000 hasta los 3,31 millones, lo que eleva la tasa al 14,41 %, el mayor alza en un trimestre desde hace siete años.

El INE advierte de que la caída de la ocupación no incluye a los trabajadores afectados por un ERTE y apunta que 562.900 ocupados declararon «no haber podido trabajar» por paro parcial de su empresa o por haberse visto afectado por uno de estos expedientes.
En total, los ocupados que declaran no haber trabajado en la semana de referencia aumentan en 509.800 en el trimestre, un alza «sin precedentes», en una cifra que también refleja otras situaciones como vacaciones o permisos.

Según la metodología de la EPA, todos estos trabajadores, pese a haber dejado de ir a su puesto, siguen contando como ocupados si la suspensión laboral es menor de tres meses.
Además, explican que hay un aumento de 257.500 inactivos, también sin precedentes en la serie histórica de la encuesta, que podría responder a que muchos trabajadores que perdieron su empleo no han podido cumplir con las condiciones de búsqueda de trabajo de la definición de paro.

También destacan que el número total de horas efectivas trabajadas en el primer trimestre de 2020 ha experimentado «un descenso importante debido al periodo en el que ha sido necesario limitar la actividad económica».

Así, el volumen de horas de trabajo ha descendido un 4,25 % respecto del tiempo trabajado en el trimestre anterior, un porcentaje que no se veía desde 2009.

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El INE advierte en su nota de que la declaración del estado de alarma ha tenido importantes repercusiones sobre la EPA, tanto en la realización de entrevistas como en las variables medidas, y recuerdan que los resultados son la media de las 13 semanas del trimestre y que la pandemia de COVID influye en las respuestas a partir de la semana 11.
De vuelta a los datos del trimestre, el empleo disminuye en 147.400 hombres y en 138.200 mujeres.

Por nacionalidad, la ocupación baja en 248.600 personas entre los españoles y en 37.000 entre los extranjeros y, por edad, baja en casi todos los grupos.
Por sectores, la ocupación aumenta este trimestre en industria mientras que cae en servicios, agricultura y construcción.

El número de asalariados disminuye este trimestre en 286.000: los que tienen contrato indefinido se reducen en 30.700 y los que tienen contrato temporal en 255.300.

Por otro lado, el número total de trabajadores por cuenta propia cae en 2.200. En el desempleo, el número de hombres en paro aumenta en 58.100 este trimestre, situándose en 1.564.200. Entre las mujeres el desempleo se incrementa en 62.900, hasta 1.748.800.

La tasa de paro femenina sube 69 centésimas y se sitúa en el 16,24 % mientras que la masculina se incrementa 56 centésimas y queda en el 12,79%. Por grupos de edad, el paro aumenta en los grupos por debajo de 55 años.

Todas las comunidades autónomas reducen su número de ocupados este trimestre con Baleares, Valencia y Andalucía a la cabeza. En paro, las mayores bajadas se dan en País Vasco, Canarias y Navarra mientras que los mayores incrementos se producen en Baleares, Madrid y Castilla-La Mancha.