Parte del equipo que ha asistido al paciente del Hospital de Antequera, durante la primera prueba clínica del respirador diseñado en Málaga. | Junta de Andalucía

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Esforzados en demostrar que en su tierra también se apuesta por la innovación y la investigación científica la Junta de Andalucía ha felicitado al equipo de médicos e ingenieros malagueños responsable de idear y llevar a buen puerto un prototipo de respirador para atender a enfermos de coronavirus.

De hecho el respirador made in Andalucía ha sido ya probado con éxito en un ensayo clínico con paciente real, un enfermo positivo en COVID-19 que permanece ingresado en el Hospital de Antequera (Málaga).

Se trata de un proyecto coordinado por una fundación adscrita a la Consejería de Salud y Familias de Andalucía, y este primer test ha permitido comprobar el correcto funcionamiento del respirador en cuanto a ventilación y oxigenación del paciente, según indican fuentes del gobierno autonómico.

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'Málaga Respira', como ha sido denominado el prototipo de respirador, ha sido desarrollado en unos pocos días gracias al trabajo conjunto de médicos de los hospitales universitarios Regional de Málaga y Virgen de la Victoria, junto a investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), en colaboración con un grupo de ingenieros de la Universidad de Málaga (UMA).

Se requieren dos ensayos más con resultado positivo para que la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios dé luz verde a su fabricación, un hecho que ayudaría a paliar la escasez de estos dispositivos, tan necesarios en las áreas de Cuidados Intensivos para salvar vidas en plena cresta de la ola del coronavirus en España.

La idea original parte de la tesis de trabajo del cirujano cardiovascular del Hospital Regional Universitario de Málaga Ignacio Díaz de Tuesta. Sus responsables destacan entre sus características principales que el tiempo de fabricación aproximada es de dos horas, y que no precisa componentes móviles, por lo que se minimiza el riesgo de fallo mecánico o fatiga de materiales.

«El controlador eléctrico del sistema está basado en autómatas comerciales diseñados para uso continuado con muy bajo riesgo de fallo, por lo que permite modificar sencillamente varios parámetros respiratorios como la frecuencia de respiración, presión y la relación inspiración-espiración ofreciendo una alternativa real a los actuales respiradores homologados», destaca el equipo multidisciplinar que ha liderado el proyecto.