El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Borja Puig de la Bella Casa

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido en el Congreso que las consecuencias de la emergencia sanitaria por el virus Covid-19 provocará la caída del PIB, dando hasta tres meses perdidos en la actividad, y ha añadido que la recesión puede ser «profunda», aunque ha confiado en «un posible efecto rebote» para lograr «una recuperación rápida».

Así, ante un Pleno prácticamente vacío, al que ha acudido para informar de la aplicación del Estado de alarma, ante una veintena de diputados, ha señalado que «2020 no tendrá doce meses, sino diez o incluso nueve», pero que «la buena noticia, moderada, es que esta emergencia depende de la paralización de la situación».

«Si consiguiéramos sostener en el tiempo que dura la crisis los niveles de empleo y la estructura productiva sin daños graves e irreparables, al final de aquella se produciría una recuperación rápida, incluyendo un posible efecto rebote que acelerará la actividad», ha dicho.

Y es que, tal y como ha explicado en el Congreso, las crisis económicas pueden darse por desequilibrios acumulados, pero también por un «evento sobrevenido, como una guerra o de la COVID-19». «En estos casos, la recesión suele ser profunda, pero la recuperación puede ser rápida si la hacemos unidos, entre todos», ha defendido.

En su réplica a los grupos, el presidente del Gobierno ha recordado los acuerdos entre socialdemócratas y democristianos «en lo fundamental» tras la Segunda Guerra Mundial, cómo los Pactos de la Moncloa permitieron impulsar la economía española aquejada por la Crisis del Petróleo de 1973 y cómo en 1999 se tildaba de Alemania como «hombre enfermo de Europa».

Todo ello para incidir en las posibilidades de recuperación de la economía, subrayando que antes de la irrupción de coronavirus España crecía, aun a un ritmo ralentizado, y señalando que «no es lo mismo el 'shock' en una economía en recesión que en una economía en la que el ciclo expansivo no estaba agotado».

El presidente del Gobierno se ha encomendado a lograr que la salida a la crisis venga en forma de 'V', simbolizando así una recuperación tras la caída, y no en 'L', que supondría un «estancamiento» de la economía española, para lo que ha llamado a «la unión y la responsabilidad colectiva».

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Para hacer frente a la crisis, el presidente del Gobierno ha reivindicado las medidas de urgencia económicas como «la mayor movilización de recursos económicos en la historia del país» y ha dicho que afrontará esta situación «sin escatimar recursos» con el fin de atender «a los que más lo necesitan». «No vamos a dejar a nadie atrás».

Asimismo, ha expresado su «confianza absoluta» en las administraciones autonómicas y locales pues, ha aseverado, «todas se encuentran sobradamente preparadas para asumir las labores que le corresponden en la gestión de una crisis sin precedentes».

Sánchez ha subrayado que, ante la situación de emergencia, «es el momento de lo público, del Estado de Bienestar y de sus cuatro pilares», con «una sanidad pública de calidad, que no le ponga precio a la vida», de un sistema educativo, y un sistema de pensiones y de dependencia para asegurar «una vejez digna».

«La lección que tenemos que sacar es que el Estado tiene que ser mucho más fuerte», ha subrayado el presidente, señalando que ese «plan de reconstrucción social y económica» que quiere impulsar con unos nuevos Presupuestos «inevitablemente tiene que fortalecer el Estado de Bienestar».

Interpelado por cómo afrontar esta crisis a nivel comunitario, Sánchez ha argumentado que se trata de una «crisis simétrica» y que de igual manera a afecta a países como Alemania, Francia o Italia, por lo que ha defendido impulsar los mecanismos ya aprobados para afrontar la crisis financiera.

En este sentido, ha recordado la propuesta española, compartida por la Comisión Europea, ha dicho, de poner en marcha el subsidio de desempleo «complementario» al de los Estados miembros, el papel del Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) y la flexibilización de los fondos estructurales para que tengan en cuenta el impacto en la economía de la crisis del coronavirus.

Otra de las cuestiones por las que ha sido interpelado en el debate parlamentario ha sido la de la extensión de la moratoria en los pagos del alquiler, tras acordarse una moratoria para colectivos vulnerables en el de las hipotecas.

Sánchez no se ha referido directamente a esta cuestión, pero sí ha señalado que la vivienda es «uno de los derechos fundamentales» y se trata de «un punto sensible para la ciudadanía» en el que «cualquier emergencia afecta a los más vulnerables, que sienten que en este país siempre pagan los mismos». «Este país no repetirá los errores del pasado y dejará a sus ciudadanos desprovistos de sus derechos», ha declarado.