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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha trasladado este lunes su rechazo a cualquier solución para la crisis de Cataluña que no pase por el reconocimiento del derecho de autodeterminación y su ejercicio por parte de la ciudadanía.

«Sin un compromiso para dar la palabra a la ciudadanía sobre el futuro político de Cataluña no hay diálogo honesto, sino tan solo una voluntad de tapar agujeros con pedazos caducos», ha señalado Torra en su mensaje institucional de Fin de Año desde la Generalitat.

En la misma línea, ha concretado que su disposición al diálogo es absoluta, pero ha aclarado que dialogar «quiere decir contenidos concretos y compromiso de soluciones políticas y democráticas», entre las que incluye que los catalanes decidan el futuro político de Cataluña.

Así, ha insistido en que «no hay solución real para Cataluña que no implique reconocer el derecho de autodeterminación y su ejercicio». «El resto, es engañarnos a nosotros mismos», ha recalcado Torra, que ha avisado de que diálogo implica «reconocimiento» y, en este caso, «quiere decir bilateralidad».

Por ello, Torra ha pedido al independentismo «recuperar el sentido de la unidad» que permitió organizar el 1-O y ha reclamado además revertir los déficits democráticos, económicos y de bienestar que él diagnostica en la sociedad catalana.

Al hablar de déficits económicos, ha definido como un lastre constante la «asfixia financiera, inversora, y el déficit de infraestructruras».

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Al hacer balance de 2019, ha considerado que es un año más en que los catalanes han «vivido en una democracia secuestrada» ante el juicio por su inhabilitación, el juicio del 1-O y por la prisión contra miembros de los CDR.

En este sentido, ha advertido este lunes de que rechazará una inhabilitación no decidida por el Parlament, como marca el Estatut: «No permitiré, ni aceptaré, que un tribunal --y aún menos una junta política-- suplante la soberanía de los catalanes».

El presidente catalán ha dicho que su juicio por mantener una pancarta a favor de los presos soberanistas en período electoral ha sido uno de los ejemplos del «uso de la justicia para hacer política» durante este año.

Así, ha afirmado que la sentencia a inhabilitación --aún no firme-- «ya estaba escrita cuando comenzó el proceso judicial» y pretende inhabilitar al presidente de la Generalitat, sea quien sea, por lo que no lo considera una inhabilitación personal.

«Y, ahora mismo, el estado español infringe la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Se tiene que liberar immediatamente al vicepresidente Oriol Junqueras y, también en consecuencia, declarar la nulidad del juicio al procés», ha reivindicado.
Por todo eso, ha pedido que 2020 sea «el año de la democracia reencontrada» con el objetivo de que los catalanes se gobiernen bajo los principios de democracia, diálogo y derechos humanos.

El presidente ha enumerado también problemáticas internacionales que también afectan a los catalanes: emergencia climática y pobreza energética, además de «poner toda la atención en las personas más vulnerables o con riesgo de exclusión social».

Por eso, prioriza para 2020 las políticas de vivienda, educación, dinamismo económico, equilibrio territorial y salud.