El rey Felipe VI. | Luca Piergiovanni

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La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, debe comunicar la investidura fallida de Pedro Sánchez al rey, quien ha de decidir si abre en breve una nueva ronda de consultas con los representantes de los partidos o, como es más probable, da un tiempo para constatar si es posible un acuerdo.

Felipe VI será informado por Batet del resultado de la votación en el Congreso y el hecho de que, en consecuencia, el candidato propuesto no ha conseguido la mayoría necesaria para ser investido.

A partir de ahí, el jefe del Estado tiene que decidir si convoca en este momento una nueva ronda de consultas o da un tiempo a los partidos para saber más adelante si hay opciones de proponer otra vez una candidatura a la investidura.

Esta segunda opción es la que parece más probable teniendo en cuenta los antecedentes.
De acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, el periodo con el que se cuenta para intentar otra investidura es de dos meses desde la votación fallida del pasado martes.

Por lo tanto, la fecha límite es el 23 de septiembre, y en caso de que en ese día no hubiera sido posible una investidura, se convocarán nuevas elecciones generales que se celebrarían el 10 de noviembre.

La próxima ronda de consultas del rey para proponer un candidato o para constatar que nadie tiene los apoyos suficientes y, por tanto, habría que repetir las elecciones, será la séptima en sus cinco años de reinado.

Sus primeras elecciones generales como jefe del Estado se celebraron el 20 de diciembre de 2015, y la primera ronda de contactos se desarrolló entre el 18 y el 22 de enero de 2016.

Tras esas consultas, el entonces presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, declinó la propuesta del rey de someterse a la investidura al no contar con los apoyos suficientes. En consecuencia, el jefe del Estado inició una segunda ronda que abarcó del 27 de enero al 2 de febrero.

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Al final de la misma la designación en esta ocasión fue para Pedro Sánchez, quien se sometió a una sesión de investidura que concluyó el 4 de marzo sin lograr su objetivo.
De ahí que Felipe VI tuviera que convocar una nueva ronda, la tercera, el 25 y 26 de abril, en la que se evidenció que nadie concitaba el consenso necesario para ser elegido presidente.

Esa situación llevó a la repetición de las elecciones el 26 de junio y a la apertura de la XII legislatura.

Pero tampoco fue fácil. El rey lo comprobó en la que fue su cuarta ronda de consultas, celebrada entre el 26 y el 28 de julio y tras la que en esta ocasión Rajoy sí aceptó someterse a la investidura.

Una sesión que concluyó el 2 de septiembre sin que lograra la mayoría necesaria para obtener la confianza del Congreso.

Más de mes y medio dio el rey para que los partidos intentasen llegar a algún tipo de acuerdo.

Sólo se abrió la posibilidad de una investidura tras la crisis vivida por el PSOE que derivó en la salida de Pedro Sánchez como su secretario general ante las voces que defendían una abstención que permitiera a Rajoy renovar su mandato.

El 23 de octubre el Comité Federal socialista decidió esa abstención y, al día siguiente, el rey inició la quinta ronda de consultas, que duró dos días.

Tras ella, Felipe VI propuso de nuevo a Rajoy para la investidura, que consiguió el 29 de octubre.

La sexta ronda de consultas, correspondiente a las elecciones generales del 28 de abril, la inició el pasado 5 de junio y concluyó con la propuesta de candidatura de Sánchez que este jueves ha resultado fallida.