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La Fiscalía cree que la revelación del mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, en el juicio del «procés» de un plan para detener al expresident catalán Carles Puigdemont tras la DUI no atenúa su acusación por rebelión en la Audiencia Nacional por tratarse de un hecho posterior a los dos por los que se le acusa.

Según recuerdan fuentes de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, Trapero será juzgado por un delito de rebelión por el que le pide 11 años de cárcel por su inacción ante los disturbios del 20 de septiembre de 2017 frente a la Conselleria de Economía durante un registro y por no impedir que se votara el 1-O.

Estos dos episodios son por los que el Ministerio Público formula la acusación contra Trapero, por lo que la elaboración de ese plan para la detención de Puigdemont sería una circunstancia posterior que en nada afecta a los hechos por los que será juzgado.
La existencia de ese plan fue el único elemento novedoso que introdujo Trapero en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo el pasado jueves, según las fuentes consultadas, que han señalado que el resto fue similar a las que prestó en su día en la Audiencia Nacional ante la juez Carmen Lamela.

En su testifical en el Tribunal Supremo Trapero trató de desmarcarse del «proyecto independentista» de Puigdemont al revelar que le instó a cumplir la ley y poner fin al referéndum, hasta el punto de que tenía «preparada» su detención tras la DUI si así se lo ordenaba la Justicia.

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Esta versión contrasta con la del coordinador del dispositivo del 1-O, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, quien relató que la relación con Trapero fue «difícil» porque le consideraba una «injerencia» del Estado y así lo evidenció en una junta de seguridad «kafkiana» donde se mostró «en la línea» del Govern.

De los Cobos explicó además que el Gobierno tuvo que activar «el escenario B» el 1-O ante el «insuficiente, inadecuado e ineficaz» dispositivo de los Mossos, que más que impedirlo, facilitaron un referéndum que se desarrolló con graves episodios de violencia, murallas humanas y niños como «parapetos».

Sin embargo, Trapero sostuvo en el Supremo, como ya hizo en instrucción en la Audiencia Nacional, que mantuvo dos reuniones en la Generalitat con Puigdemont y otros consellers el 26 y 28 de septiembre ante su preocupación por la seguridad ciudadana el 1-O y su malestar por las afirmaciones de miembros del Govern de que los Mossos iban a «facilitar y promover» su celebración.

Por eso la interpretación que el Supremo haga en sentencia de la declaración de Trapero sí puede tener trascendencia en su causa y por ello las fuentes consideran que lo más conveniente es que el juicio en la Audiencia Nacional se celebre una vez que se conozca la resolución del alto tribunal.

Eso ya depende de lo que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional tarde en señalar la vista, pero todo apunta a que se demorará a después del verano al ser una causa sin preso.
La repercusión que la declaración de Trapero como testigo pueda tener en el juicio en el que está acusado, señalan las fuentes, es consecuencia de haber dividido la causa del «procés», que empezó a instruirse en la Audiencia Nacional también para los miembros del Govern cesado y que finalmente se quedó solo con la parte que afectaba a la cúpula de los Mossos.