Un manifestante sujeta un cartel con el mensaje 'La libertad de los ciudadanos catalanes cuenta también en Schleswig-Holstein' frente a la cárcel de la localidad de Neumünster en la que permanece desde este domingo el expresidente catalán Carles Puigdemont tras su detención en Alemania. | Efe

TW
23

La detención del expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont, ha provocado un aluvión de reacciones divididas entre quienes lo consideran «una buena noticia» y piden un candidato «sólido, que cumpla la ley» y quienes defienden los derechos del huido para ser investido presidente no «simbólico» sino «de verdad».

En Barcelona, Junts per Catalunya (JxCat), ERC y la CUP han pactado una propuesta de resolución para que el Parlament se comprometa a «adoptar todas las medidas necesarias para garantizar» que Puigdemont y Jordi Turull «puedan ejercer sus derechos políticos», incluida la investidura.

Precisamente la mañana de este lunes, la portavoz de JxCat, Elsa Artadi, ha explicado que su grupo parlamentario busca ahora la fórmula para que Puigdemont, detenido este domingo en Alemania, sea investido como presidente no «simbólico» sino «de verdad».

Por su parte, la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, también ha exigido la dimisión del presidente del Parlament, Roger Torrent, por su «arbitrariedad» y su falta de «neutralidad», y ha avanzado que su partido presentará un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por vulneración de derechos.

Por contra, para el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, «lo más razonable, en una situación excepcional» como la que vive Cataluña, sería «formar un gobierno de concentración, con presencia de todos los partidos».

Así, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha considerado que la detención es una «buena noticia» y demuestra que «todos los españoles son iguales ante la ley y nadie puede infinitamente seguir burlándose de la justicia».

La vicepresidenta también ha acusado al presidente del Parlament, Roger Torrent, de «extralimitarse en sus funciones» al pedir este domingo un «frente común» para defender la democracia en Cataluña, y le ha advertido de que su «primera y única función» es buscar un candidato «viable» para presidir la Generalitat.

Noticias relacionadas

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha responsabilizado a los partidos independentistas del escenario actual en Cataluña, por lo que ha considerado que «no procede quejarse ahora y presentarse como víctima sobre la elección de unas personas que ellos han buscado y han aceptado».

Zoido ha señalado que el arresto «es una decisión de la policía alemana para dar cumplimento a una orden de detención y entrega» y que se enmarca en las «buenas relaciones» de las fuerzas de seguridad españoles con otros cuerpos policiales de países europeos.

Desde Santander, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha advertido de que tratar de alargar una situación «completamente insostenible» en Cataluña no conduce a ninguna parte y ha defendido que lo que corresponde ahora es buscar un candidato que pueda formar «un gobierno sólido y que cumpla la ley».

Por su parte, la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy, ha subrayado que la detención de Puigdemont es una «demostración de que el Estado de derecho funciona».

También ha hecho declaraciones la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, para quien en Cataluña «hace falta un candidato a President viable, que no esté incurso en causas judiciales, que gobierne para el 100% de los catalanes».

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha subrayado que «romper una democracia no sale gratis, tiene un coste y se paga en los tribunales» y ha confiado en que Puigdemont comprenda que no se está enfrentando a Mariano Rajoy o al Gobierno español, sino a la democracia europea.

«Cuanto antes lo separatistas asuman la realidad y su fracaso, mejor», ha subrayado Rivera en una rueda de prensa en el Congreso.

Finalmente, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, ha considerado que mientras el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, siga en La Moncloa, el tema catalán «no se va a arreglar» ya que «no tiene altura de miras» para gestionar la complejidad territorial de España.