El expresidente de la Generealitat de Cataluña Carles Puigdemont, en una dependencia de la sede de la Fiscalia belga en Bruselas. | OLIVIER HOSLET

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La Justicia belga decidió la noche de este domingo la libertad bajo medidas cautelares del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y de sus cuatro exconsellers, tras las audiencias celebradas en la sede de la Fiscalía de Bruselas.

Tanto el expresidente como los exconsellers declararon desde las 16.00 hora local (15.00 GMT) hasta las 20.00 (19.00 GMT), por separado, y abandonaron la Fiscalía de Bruselas todos juntos en un minibús. A la salida de la Fiscalía no hubo declaraciones, ni de Puigdemont ni de sus exconsellers.

Alrededor de una cincuentena de periodistas esperaban a la puerta de la Fiscalía de Bruselas la salida de la delegación catalana. En el mismo lugar, unas quince personas con la estelada (bandera separatista catalana) gritaron coincidiendo con la salida del minibús con los políticos catalanes «ánimo», «no estáis solos».

Se espera que ahora las autoridades judiciales belgas informen de los siguientes pasos que pretenden dar en relación a los exdirigentes de la Generalitat de Cataluña. En las próximas horas se espera un comunicado de la Fiscalía belga, especificando los detalles de la situación procesal de los implicados.

Se entregaron

El ex presidente catalán y los cuatro exconsellers que le acompañan en Bruselas se entregaron este domingo a la Justicia belga en calidad de detenidos y rechazaron su traslado ante las autoridades españolas, que los reclaman por presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos públicos.

La entrega fue «convenida» con los magistrados de los cinco políticos catalanes, que respetaron el compromiso y se entregaron a las autoridades belgas en presencia de sus abogados, precisó la Fiscalía.

El hecho se produjo en una comisaría de Policía del centro de Bruselas, evitando la presencia de medios de comunicación en el momento en el que pasaban a estar formalmente bajo arresto.

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Poco después fueron trasladados a la sede de la Fiscalía de Bruselas, donde permanecían en «privación de libertad», es decir «sin libertad de movimientos» y obligados a permanecer en el edifico, si bien no estaban en un calabozo, precisó el portavoz del Ministerio Público.

El medio centenar de profesionales de los medios de comunicación que aguardaban a Puigdemont y a los demás no los vieron entrar, ya que lo hicieron en coche y a través de la puerta con acceso subterráneo al edificio.

En cada una de las vistas audiencias estuvieron presentes los afectados, sus abogados, el juez de instrucción y un intérprete, pues han elegido que la comparecencia sea en neerlandés, informó un portavoz de la fiscalía.

El que fuera 130 presidente de la Generalitat de Cataluña está representado legalmente en Bélgica por el letrado flamenco experto en extradiciones Paul Bekaert.

Tramitación

El proceso judicial continuará en la Cámara del Consejo de Bruselas, tribunal de instrucción y primera instancia judicial, que dispondrá de un plazo de 15 días para pronunciarse sobre el recurso de los interesados.

La tramitación en Bélgica de las euroórdenes debería, teóricamente, prolongarse un máximo de 60 días, y 30 más en circunstancias excepcionales, recordó el portavoz del Ministerio Público.

No obstante, el portavoz había matizado con anterioridad a la decisión del juez que, en caso de que no se ordenara su ingreso en prisión, el plazo podría incluso alargarse más de los citados 90 días.

En ese caso, Puigdemont no sería entregado a España antes del 21 de diciembre, cuando hay convocadas unas elecciones autonómicas en Cataluña a las que pretende concurrir y para las que su partido, el PDeCAT, le ha propuesto como cabeza de lista.