Se cumplen treinta años del atentado de Hipercor, el más sangriento de ETA. | Efe

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Una potente explosión de un coche-bomba aparcado en el centro comercial Hipercor de Barcelona, este lunes hace 30 años, causó la peor masacre perpetrada por la banda terrorista ETA, que asesinó a 21 personas, cuatro de ellas niños, y causó heridas a otras cuarenta y cinco.

El golpe del comando Barcelona, ordenado por Santiago Arróspide «Santi Potros» y por el que fueron condenados también los etarras Domingo Troitiño, Josefa Ernaga y Rafael Caride Simón, supuso un giro radical en la forma de actuar de la banda, ya que se trató de un ataque indiscriminado y por primera vez todas sus víctimas fueron civiles.

La conmoción que supuso aquel crimen, tanto en Cataluña como en el resto de España, se plasmó dos días después en una multitudinaria manifestación de condena que recorrió las calles de Barcelona.

El 19 de junio de 1987, a las 16:10 horas, estallaron los bidones cargados con treinta kilos de amonal y cien litros de líquido inflamable que los etarras del comando Barcelona habían escondido en el maletero de un Ford Sierra previamente robado y que habían estacionado en la primera planta del aparcamiento de Hipercor.

Una hora antes, sobre las tres de la tarde, uno de los miembros del comando había hecho tres llamadas desde cabinas telefónicas, comunicando en nombre de ETA que tendría lugar una explosión en el Hipercor de la Avenida Meridiana de Barcelona entre las 15.30 y las 15.40 horas.

Sin embargo, la inspección ocular realizada conjuntamente por miembros de las Fuerzas de Seguridad y los vigilantes jurados del centro comercial no encontró nada sospechoso, por lo que estimaron que se trataba de una falsa alarma y decidieron no desalojar el edificio.

Minutos después, la explosión de la bomba escondida en el vehículo abrió un cráter en el suelo del aparcamiento y un boquete en el techo, por los que pasó una ola de fuego que abrasó y asfixió a empleados y clientes.

Por este atentado fueron condenados los miembros del «comando Barcelona» Domingo Troitiño y Josefina Ernaga a penas que sumaban más de 1.600 años de cárcel, así como Rafael Caride Simón, condenado a 790 años de cárcel.

Además, la Audiencia Nacional también condenó a otros 790 años de cárcel al dirigente etarra Santiago Arróspide «Santi Potros» por ordenar la masacre, una sentencia que confirmó el Tribunal Supremo en julio de 2004.

Del total de 54 muertos y más de 200 heridos que ETA ha causado en Cataluña, más de un tercio perecieron en el atentado de Hipercor, una masacre cuyas heridas aún están presentes en Cataluña tres décadas después.

Santi Potros, que fue detenido en 1987 en Anglet (Francia) y cumplió 13 años de condena en cárceles galas, fue extraditado a España en diciembre de 2000, y actualmente está encarcelado en la prisión de Topas (Salamanca).

La Audiencia Nacional acordó acumular las condenas que pesaban sobre Santi Potros en una sola, estableciendo en 30 años el cumplimiento máximo de privación de libertad, fijando su fecha de excarcelación en 2030, que se vio reducida después a 2025 con la anulación de la doctrina Parot.

Por su parte, Antonio Troitiño ingresó el pasado 8 de mayo en la cárcel de Soto del Real (Madrid), tras ser entregado el viernes por Reino Unido, después de comunicarle su procesamiento por integración en organización terrorista, concretamente en el aparato logístico de ETA, delito por el que ahora volverá a ser juzgado.

Josefina Ernaga salió en diciembre de 2014 de la prisión de Jaén tras cumplir 27 años y medio de condena y como consecuencia de la anulación de la doctrina Parot.

Por último Rafael Caride Simón, todavía encarcelado, es uno de los etarras arrepentidos acogidos a la llamada «vía Nanclares», que en los últimos años mantuvo encuentros con las víctimas de Hipercor, a los que expresó su sentimiento de culpa por el daño causado.