Imagen de un quirófano durante un intervención de cirugía plástica. | Redacción Digital

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La Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre) ha denunciado este miércoles que sólo el 25 por ciento de los hospitales públicos cuentan con cirujanos plásticos, y que hay unos 9.000 médicos que realizan intervenciones de estética sin tener la titulación oficial.

En una rueda de prensa, el presidente de la Secpre, Cristino Suárez, ha advertido del «intrusismo» que sufre esta especialidad médica, especialmente en el ámbito de la sanidad privada, y ha afirmado que la mayoría de las intervenciones de cirugías plásticas, tanto estéticas como reparadoras, no las realizan especialistas.

Los cirujanos plásticos son médicos cuya formación conlleva una residencia de cinco años que otorga el título oficial y esta especialidad es la segunda más demandada por los médicos residentes.

Sin embargo, sólo el 25 por ciento de los centros públicos de atención especializada cuenta con la especialidad de cirugía plástica, frente al 70 por ciento de los centros privados, lo que implica listas de espera de entre 12 y 15 meses según la comunidad autónoma.

El secretario general de la Secpre, César Casado, ha señalado que esta carencia de profesionales en la sanidad pública provoca que otros médicos que no tienen esta titulación -como ginecólogos, traumatólogos o cirujanos generales- realicen cirugías plásticas para las que no están formados, lo que afecta a la calidad de la atención.

Esta escasez de profesionales se debe, a juicio de Casado, a que muchos gestores sanitarios consideran esta especialidad «un lujo».

Entre las intervenciones que más realizan en la sanidad pública cirujanos de otras especialidades están la reconstrucción mamaria inmediata tras mastectomía por cáncer de mama, el tratamiento de fracturas abiertas de miembro inferior, la atención a pacientes quemados o el tratamiento de úlceras y heridas crónicas.

Por ello, la Secpre ha pedido la incorporación de cirujanos plásticos a la cartera de servicios de todos los centros de nivel terciario -los que atienden las patologías más complejas- y a la de aquellos de nivel secundario en los que la atención de patologías genéricas precise de la implicación de esta cirugía.

En el caso de la cirugía plástica estética, el vicepresidente de la Secpre, Jesús Benito, ha advertido de la situación de «alegalidad» bajo la cual se realizan buena parte de estas intervenciones en España.

Ha explicado que existen 1.200 especialistas que se han formado para obtener la titulación en cirugía plástica, estética y reparadora, pero que hay otros 9.000 médicos que también realizan intervenciones de cirugía estética «con el riesgo que supone para el paciente».

«La cirugía estética es un tema serio, es un acto médico, no mercantil, y hay que reconducirlo», ha subrayado Benito, quien se ha referido al aumento de la demanda de intervenciones estéticas en los últimos años que ha llevado a profesionales que no tienen la titulación adecuada a buscar en este campo un negocio.

En este sentido, ha reclamado una ley que regule la cirugía estética como la que tienen países europeos como Francia, Dinamarca o Bélgica y determine qué profesionales pueden llevar a cabo estas intervenciones.

De esta manera, la Secpre pretende que se acabe con este intrusismo que provoca casos «dantescos» como psiquiatras que realizan aumentos de mama -según ha afirmado Casado- o ginecólogos que realizan reconstrucciones mamarias en la sanidad pública «por cubrir huecos».

Sin embargo, según Casado, no se trata de una ilegalidad, ya que todos los licenciados en Medicina antes de 1996 tienen el título en Medicina y Cirugía, por lo que están legalmente capacitados para realizar este tipo de intervenciones.

A partir de 2003, el Gobierno, con la ministra Ana Pastor como titular de Sanidad, aprobó la nueva denominación de la especialidad «Cirugía plástica, estética y reparadora» y desde entonces la cirugía plástica reivindica que la estética sea entendida como parte de su especialidad.

Por esto, la Secpre impondrá esta tarde su insignia de oro a la actual ministra de Fomento, por su contribución a la regulación de la Cirugía Plástica cuando estuvo al frente de la cartera de Sanidad.