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El Ejército de Tierra ha comunicado este jueves al teniente Luis Gonzalo Segura, expedientado tras publicar una novela sobre corrupción en las Fuerzas Armadas, la decisión del Ministerio de Defensa de expulsarle de la institución por las declaraciones que ha venido realizando en varios medios de comunicación sobre supuesta corrupción en los Ejércitos.

Así lo han confirmado a Europa Press fuentes militares y el propio Segura, a quien se le ha «resuelto el compromiso» con las Fuerzas Armadas después de 13 años de servicio, aunque la decisión no será oficial hasta que se publique en el Boletín Oficial del Estado.

El expediente de expulsión del ya exoficial ha sido instruido por los servicios jurídicos del Ejército de Tierra, después de que se le abriera un expediente gubernativo por diferentes declaraciones que ha realizado en varios medios de comunicación denunciando «abusos y corruptelas de la casta militar dominante».

Según han explicado las fuentes militares, los servicios jurídicos elevaron al Ministerio de Defensa una propuesta de resolución del compromiso del teniente, la cual finalmente ha obtenido el visto bueno del departamento que dirige Pedro Morenés.

Lo que se ha decidido es «resolver el compromiso» de Luis Gonzalo Segura con las Fuerzas Armadas, pero no se le ha separado del servicio mediante expediente disciplinario, lo cual le impediría presentarse a otros procesos de selección de empleados públicos.

LLEVARLO «LO MEJOR POSIBLE»

En declaraciones a Europa Press, Luis Gonzalo Segura ha admitido sentirse «muy triste» por su expulsión del Ejército de Tierra, del que ha sido miembro durante los últimos 13 años. «No es algo fácil; intento llevarlo lo mejor posible», ha señalado.

De hecho, el ya exteniente ha dicho que, aunque su expulsión de las Fuerzas Armadas parecía algo seguro desde que se le abrieron los primeros expedientes hace ya un año por las declaraciones que había realizado contra la institución en las presentaciones de su libro, «pensaba que no iban a cometer una salvajada de estas características».

Por ello, Segura ha dejado claro que no va a «tirar la toalla» y su intención es «agotar todas las vías» para intentar volver a ser militar, incluso llevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

A pesar de todo, el exoficial ha asegurado que todos sus años al servicio de las Fuerzas Armadas le han enseñado «muchas cosas». «Me quedo sobre todo con la gente que he conocido, con todo lo que he aprendido en una profesión tan bonita como esta», ha afirmado.

Desde que fue expedientado por primera vez tras publicar su novela 'Un paso al frente', Segura ha cumplido tres periodos de arresto de dos meses cada uno en un centro disciplinario de Madrid, siempre por declaraciones públicas, ya fuera por denuncias sobre presunta corrupción en las Fuerzas Armadas o por opiniones sobre temas políticos como el soberanismo catalán.

Casi la mitad del tiempo de los dos meses que cumplió el verano pasado estuvo ingresado en el Hospital Militar Gómez Ulla debido a su delicado estado salud por la huelga de hambre que siguió durante 22 días para protestar por su situación.