El furgón que traslada a la joven marroquí residente en España, Samira Yerou, detenida el sábado por la Guardia Civil en el aeropuerto de Barcelona junto a su pequeño de tres años cuando trataba de viajar a Siria para unirse al Estado Islámico. | Juan Carlos Hidalgo

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La marroquí Samira Yerou, detenida el sábado en el aeropuerto de Barcelona y que trató de viajar a Siria, hizo repetir por teléfono a su hijo de 3 años frases como «degüello al policía» o «quiero ir a los muyahidines» para demostrar su compromiso con el Estado Islámico, según el auto judicial de su ingreso en prisión.

Según ese auto, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu envía a prisión a Yerou, de 32 años, por un delito de integración terrorista por formar parte del aparato de captación, radicalización, adoctrinamiento, traslado y envío de voluntarios del grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL).

Esta red, explica el juez, estaría dedicada especialmente a la captación de mujeres desde Europa y Marruecos para su traslado al territorio de Irak y Siria controlado por el grupo terrorista.

La resolución recoge conversaciones telefónicas de Yerou con un destacado miembro del grupo terrorista en las que hace repetir a su hijo, de tres años y de nacionalidad española, frases para demostrar su compromiso con la organización como «degüello al Policía y voy» o «él solo quiere lo del cuchillo y del degollamiento...eso es lo que quiere».

Estas conversaciones con Omar Seif, natural de Arabia Saudí y Emir de Kayiba que se unió al Estado Islámico, se produjeron cuando Yerou se encontraba retenida en un centro de detención de Turquía tras haber sido interceptada en diciembre de 2014 cuando trataba de cruzar a Siria con su hijo.

En una de esas conversaciones, la mujer obliga al pequeño a manifestar a Seif que quiere ir con él y le insta a repetir frases como «degüello al Policía». En otra, el niño le transmite que quiere ir con los muyahidines y tras repetir el nombre del autodenominado Emir del Estado Islámico Abu Baker Al Baghdadi, su madre recalca entre risas que «quiere ir con los muyahidines porque tienen cuchillo que degüellan».

A lo largo del auto, el juez relata cómo la mujer viajó de Barcelona a Estambul tras contactar a través de las redes sociales con un miembro de Estado Islámico Abu Ghada, encargado de facilitar el paso de la frontera entre Turquía y Siria de voluntarios que pretenden unirse al grupo terrorista.

Previamente, viajó el 4 de diciembre de 2014 a Marruecos y allí extrajo 2.000 euros de una cuenta a su nombre en una entidad marroquí para regresar el día 11 a Barcelona.

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En Barcelona compró una tablet y contrató una nueva línea telefónica desde la que hizo siete llamadas a Siria. El 15 de diciembre repite los movimientos y tras sacar 2.500 euros de una cuenta a nombre de su hijo compra un nuevo móvil y activa todas las líneas de las que dispone.

Ese mismo día, sobre las once de la noche compra con la tarjeta de crédito de un familiar dos billetes a Estambul para el día siguiente y opta por la tarifa más barata y al llegar a la capital de Turquía, contacta con Abu Ghada que le indica al taxista donde la tiene que dejar, en el barrio Tazim.

Abu Ghada facilita después a la mujer y al pequeño billetes de autobús hasta Gaziantep, donde la recoge otra persona junto con otros de distintas nacionalidades que también habrían decidido unirse al EI. Son trasladados a la localidad fronteriza de Kilis, donde esperan en una casa abandonada el momento propicio para cruzar a Siria hasta que el 23 de diciembre son todos ellos detenidos.

Las autoridades turcas informaron entonces a las autoridades españolas de la detención de esta mujer que «en unión de su hijo de corta edad» había intentado acceder «clandestina e ilegalmente» en Siria.

Entretanto, el padre del niño había denunciado la desaparición del pequeño, al que finalmente ha podido recuperar en perfecto estado de salud y del que, según fuentes jurídicas, podría reclamar la patria potestad a la luz de los graves hechos que se imputan a la madre.

Durante su estancia en un centro de detención en Turquía, Yerou siguió manteniendo contactos telefónicos con miembros del ISIl, entre ellos Omar, y de esta forma era informada puntualmente del paso de voluntarias a Siria, del cambio de lugar de ocultación y otras incidencias. Además la organización le puso a su disposición un abogado, lo que le permitía estar al corriente de su proceso.

El juez fundamenta su decisión de enviarla a prisión en el peligro de fuga por la pena que se le puede llegar a imponer, entre 6 y 12 años de cárcel.

También argumenta los «importantes» contactos con los que cuenta en una organización terrorista de carácter trasnacional, «a la que se habría integrado desde el momento en que decide aceptar la invitación formulada en este sentido por los contactos que mantenía a través de internet, decidiendo abandonar su vida en España y en Marruecos para acudir a esa llamada».