Cientos de inmigrantes de origen subsahariano han protagonizan esta madrugada un nuevo intento de entrada masivo a Melilla, con al menos un centenar de ellos directamente encaramados a la valla fronteriza con Marruecos. | Francisco G. Guerrero

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Cerca de 80 inmigrantes de origen subsahariano permanecen encaramados a la valla de Melilla, donde llevan subidos alrededor de cinco horas, aunque el cansancio y el calor empieza a ser notable.

Los inmigrantes se encuentran en la segunda de las dos verjas que componen el vallado perimetral, en una zona conocida como Villa Pilar, próxima al aeropuerto.

Este grupo formaba parte de otro más numeroso, de unos 600, que sobre las 4:30 horas ha protagonizado un intento de entrada a la carrera, han señalado a Efe fuentes policiales.

Poco después, un segundo grupo formado por decenas de subsaharianos se ha dirigido a una zona más al sur del perímetro, primero a Barrio Chino y, posteriormente, al puesto fronterizo de Beni Enzar, el principal de los cuatro que existen entre la ciudad y Marruecos, que ha tenido que ser cerrado durante unos minutos.

Al menos cinco inmigrantes han tenido que recibir asistencia sanitaria por parte de Cruz Roja, que los ha trasladado al hospital.

Según ha podido comprobar Efe, en la zona en la que los inmigrantes están subidos a la valla, que permanece cortada al tráfico, se encuentra un amplio despliegue policial, tanto en el lado español, como en el marroquí, donde se halla también un autobús.

Tras cinco horas en lo alto de la valla, los inmigrantes continúan con sus cánticos de «Bosa, Bosa» y de «libertad, libertad», aunque el cansancio empieza a notarse.

Melilla sigue registrando una extrema presión migratoria, que sufre desde hace meses, lo que hace que 2014 sea ya un año récord, superior incluso a 2005, el de la conocida como crisis de la valla.

Durante la jornada de ayer, unos 750 subsaharianos participaron en tres intentos de entrada, de los que unos 80 consiguió finalmente acceder a Melilla.