El ministro del Interior y el secretario de Estado de seguridad, con los responsables del dispositivo de seguridad. | Juan M. Espinosa

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Felipe VI, tras el juramento y proclamación de las Cortes, previstos para este jueves a las 10.30 horas, recorrerá durante casi una hora el centro de Madrid en uno de los dos Rolls Royce Phantom IV propiedad de Patrimonio Nacional (en uno de ellos se casó hace 10 años con la princesa Letizia). Aunque existe un Rolls Royce Cabriolet, el vehículo será cubierto por motivos de seguridad.

La nueva familia real partirá a las 11:30 horas del Congreso de los Diputados en ese coche de lujo para finalizar a las 12.15 horas (la ruta es de 45 minutos) en el Palacio Real, llamado de Oriente por la organización del magno evento.

Recorrido

Entre el Parlamento español y el Palacio, el rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa de Asturias Leonor y la infanta Sofía transitarán por unas previsiblemente atestadas calles madrileñas, escoltados por la Guardia Real a caballo y custodiados por casi 7.000 policías, entre ellos 120 francotiradores.

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Así, tomarán la Carrera de San Jerónimo hasta la plaza Cánovas del Castillo (popularmente plaza de Neptuno), seguirán por el Paseo del Prado hasta plaza Cibeles, calle Alcalá, Gran Vía, Callao, Gran Vía, plaza de España, calle Bailén y Palacio Real.

En su explanada podrían estar esperándoles hasta 40.000 personas que contemplarán la salida al balcón y el saludo de los recién nombrados reyes junto a los ya exreyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía.

«Digno y austero»

Ya dentro del Palacio Real tendrá lugar una recepción «solemne, digna y austera», según el director de comunicación de la Casa del Rey, Javier Ayuso, a la que acudirán dos mil personas, representantes del mundo político, empresarial, cultural y deportivo, entre otros. El president del Govern, José Ramón Bauzá, presente antes en la jura de las Cortes, será uno de los asistentes.

Allí, en el Salón del Trono, a la una del mediodía se iniciará el besamanos, en el que los nuevos reyes saludarán a sus invitados, todos ellos españoles, excepto los embajadores acreditados en Madrid.