El ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz (i) y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (d), durante el encuentro que mantuvieron en Jerusalén. | Efe

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El ministro español de Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró este domingo en Jerusalén que la política penitenciaria del Gobierno «no va a cambiar por una o dos manifestaciones» y defendió la política de dispersión de presos, un día después de que miles de personas se manifestaran contra ella en Bilbao.

En declaraciones a los medios españoles en el histórico hotel King David de Jerusalén, Fernández Díaz precisó que si ETA quiere que esta política de dispersión acabe «lo que tiene que hacer es disolverse, ya que el Gobierno español la aplica a toda organización terrorista» sea cual sea su naturaleza.

«Tengo que decir, como Gobierno, que la política penitenciaria del Ejecutivo no va a cambiar por una o dos manifestaciones... la política penitenciaria está, como no puede ser de otra manera, en el marco de la ley», recalcó Fernández Díaz.

Al hilo de este argumento, el titular de Interior quiso recordar, igualmente, que la legislación penitenciaria española «es extraordinariamente garantista» y que el Gobierno respeta las leyes y las sentencias, aunque algunas de ellas puedan no gustarle, en aparente alusión a la polémica sobre la llamada doctrina Parot.

La ley penitenciaria «fue la primera ley orgánica que se aprobó tras la aprobación de la Constitución, es del año 1979, y está orientada como dice la Constitución a la reinserción y la reeducación social de las personas que están cumpliendo condena con pena privativa de libertad», subrayó.

En este contexto, Fernández Díaz insistió en aclarar que no se trata de una ley que afecte en exclusiva a los presos de ETA, sino que también se aplica a otros delitos como los relacionados con el terrorismo yihadista o el crimen organizado.

«En el marco de la legislación española, la política de dispersión se aplica a todas aquellas personas que cumplen condena perteneciendo a una organización terrorista», afirmó.

A este respecto, remarcó que «la dispersión es una política penitenciaria que intenta que esas personas que pertenecen a una organización terrorista esté sometida a un menor control por parte de esa organización».

«De tal suerte que sean más libres para acogerse a aquellas medidas que la ley permite para facilitar su reinserción social», agregó.

Por ello, recordó que cualquier preso que igualmente quiera, a título particular, que no se le aplique esta política lo que tiene que hacer es romper los vínculos con la organización terrorista, arrepentirse y pedir perdón a las víctimas.

«Las condiciones que están recogidas en nuestra legislación para que se acabe con la política de dispersión son muy claras», señaló el ministro.

«ETA lo tiene muy fácil si quiere que sus presos cumplan condena en prisiones del País Vasco o más cercanas al País Vasco, tiene que disolverse. Si ETA no existe, la política de dispersión con carácter general no tiene porque aplicarse... o si ETA no se disuelve, y alguno de los penados decide desvincularse de la organización terrorista tampoco se le aplica la política de dispersión», indicó.