El presidente catalán, durante su participación en un desayuno informativo. | Carlos Montes de Oca

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El presidente de la Generalitat, Artur Mas, pidió ayer en Madrid un Estado propio para Catalunya porque durante décadas ha intentado que el Estado español fuera el suyo pero no fue posible y ahora el proceso para la transición ya está en marcha.

Mas precisó que con sus planteamientos no se están «subiendo al monte de una manera improvisada», porque lo que ocurre es que ha llegado el momento de entender que «Catalunya necesita el instrumento de un Estado» porque se ha producido un «sentimiento de fatiga mutua» con España.

Distancias

A su juicio, el resto del territorio no entiende que desde Catalunya «se ayuda todo lo que se puede, incluso más», mientras que la sensación en España es que sólo piden y se quejan.

Mas se ha planteado si el conjunto de España puede llegar a aceptar que Catalunya es una nación, porque si se parte de ahí «muchas cosas se pueden resolver», mientras que si se niega la evidencia no se resolverán.

Por ello advirtió del peligro de «minimizar» lo que está ocurriendo, ya que, según dijo, se cometería un «grave error» si se pensara que se trata de una «fiebre al final del verano y que la temperatura va a bajar rápidamente».

«El mandato de la población no se puede ignorar, al revés, hay que escucharlo y además encajarlo en el sentido de que lo peor que puede hacer un gobernante es cortar las alas de la ilusión de un pueblo. Lo dije y lo repito: Me identifico con el clamor popular», comento Mas sobre la manifestación.

Precisó que Catalunya quiere resolver pacíficamente, democráticamente y de forma estrictamente europea el futuro, al tiempo que insistió en su apoyo al proyecto europeo porque los catalanes no se han vuelto «locos» y al reclamar un «instrumento de Estado» lo piden dentro de un marco europeo.

«El futuro de Europa es de los estados que representan naciones», aseveró Mas.