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El Banco Central Europeo (BCE) indicó hoy que la moderación salarial ha sido muy limitada en España y previó una caída de la remuneración por asalariado como consecuencia de nuevos recortes de los salarios del sector público y del impacto de la reforma laboral.

En su boletín mensual de agosto, publicado hoy, el BCE elogió la última reforma laboral en un artículo en el que repasó la evolución de los cinco países de la zona del euro que actualmente están acogidos a programas de asistencia financiera.

Irlanda, Grecia y Portugal están acogidos a programas conjuntos de asistencia financiera de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras el programa para España, aprobado el 20 de julio de 2012, se limita únicamente a la asistencia financiera de la UE y está dirigido específicamente a la recapitalización de instituciones financieras.

Además, las autoridades chipriotas solicitaron asistencia financiera de la UE y del FMI a finales del pasado junio.

«En el caso de España, las autoridades finalmente aprobaron, en febrero de 2012, una reforma del mercado de trabajo de gran trascendencia y envergadura que podría haber sido muy útil para evitar la destrucción de empleo si se hubiese aprobado hace unos años», señaló el BCE en el boletín.

Tras el inicio de la crisis financiera mundial en 2008, y salvo en Irlanda, la moderación salarial se ha producido con un retraso considerable (en Portugal en 2010) o ha seguido siendo muy limitada (en España y Chipre, al final de 2011), según el BCE.

De cara al futuro se espera una acusada caída de la remuneración por asalariado en España, como consecuencia de nuevos recortes de los salarios del sector público y del impacto de la reforma laboral en la moderación de las reivindicaciones salariales del sector privado.

Asimismo el BCE prevé una caída de los salarios en Grecia, como resultado de las recientes reformas del proceso de determinación de salarios en el sector privado.

«Por lo que se refiere al sector exterior, las posiciones de la balanza por cuenta corriente de los cinco países han mejorado recientemente con respecto a los niveles observados en 2008, habiendo alcanzado ya Irlanda el equilibrio en su cuenta corriente en 2010», según el BCE.

En todos los países, esta mejora ha sido resultado, principalmente, de la evolución de la balanza comercial durante el período 2010-2011, lo que también se reflejó en las sustanciales contribuciones positivas de la demanda exterior neta al crecimiento del producto interior bruto real.

«En la mayoría de los casos, las importantes contribuciones positivas de la demanda exterior neta fueron resultado de la combinación de un avance relativamente significativo de las exportaciones (especialmente en España y Portugal) y de un crecimiento muy débil o negativo de las importaciones (sobre todo en Grecia y Chipre)», apostilló el BCE.

En cuanto al ámbito fiscal, Irlanda, Grecia y Portugal han realizado considerables esfuerzos de consolidación desde que se acogieron al programa de asistencia financiera, lo que se ha traducido en mejoras significativas del saldo primario de las administraciones públicas, fundamentalmente como consecuencia de la amplia gama de reformas fiscales y estructurales que se han puesto en marcha como parte de los programas.

Portugal es el único país de los que están recibiendo ayuda financiera en el que se espera un superávit primario.

En España, el ajuste fiscal va por buen camino y el saldo primario está mejorando, aunque en 2010 y 2011 la reducción del déficit fue menor de lo esperado.

En general, todavía se prevé que la ratio de deuda en relación con el producto interior bruto de todos los países acogidos a un programa de asistencia financiera aumente en 2013, según el