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El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha reconocido hoy que se vio «obligado» a dimitir de su cargo al frente de la entidad al ser consciente de que las autoridades no aprobarían el plan de saneamiento que encargó a la auditora Deloitte para reflotar la institución financiera.

De esta manera, ha explicado en su comparecencia en el Congreso, se interrumpía un «diálogo» que para el expresidente de Bankia es «fundamental» en el caso de las entidades financieras y no quiso plantear «enfrentamiento alguno».

Por ello dimitió como presidente de Bankia y de todos los consejos de administración de los que formaba parte, además de renunciar a cualquier indemnización.

Ha desvelado hoy que el exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez le conminó a incorporar a Bancaja en la fusión de Caja Madrid con otras cinco cajas más pequeñas y le tranquilizó sobre la situación de la entidad valenciana.

Rato ha asegurado que el 2 de junio de 2010, Fernández Ordóñez, «que conocía con detalle la situación de las cajas», le llamó a su despacho y allí estaba el presidente de Bancaja, José Luis Olivas.

Fue entonces cuando el gobernador, según ha explicado Rato, le conminó a incorporar a Bancaja en la fusión que Caja Madrid ultimaba con La Caja de Canarias, Caixa Laietana y las cajas de Ávila, Segovia y Rioja.