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El presidente del Congreso, Jesús Posada, ha manifestado hoy que la muerte de Gregorio Peces-Barba «es un gran golpe para todos», ha recordado que dirigió la Cámara Baja con «mano maestra» en una etapa difícil y lo ha considerado «un ejemplo para todos los ciudadanos», especialmente para los diputados.


«Esta es la casa de Peces-Barba», ha añadido Posada en unas declaraciones tras la Junta de Portavoces del Congreso, institución que según ha remarcado tiene sus puerta abiertas para acoger los restos del «padre» de la Constitución, si así lo desea su familia.

En lo personal, ha admitido que su desaparición supone un «golpe importante» porque mantuvo siempre una «excelente» relación con él, incluso dentro de la discrepancia, como ocurrió hace algún tiempo cuando publicó un artículo para expresar su desacuerdo con una decisión adoptada por la Presidencia de la Cámara.
«Yo le llamé al día siguiente y tuvimos una charla afabilísima», ha rememorado. Posada ha tenido noticia del fallecimiento de Peces-Barba en la misma reunión de la Junta de Portavoces, y ha reconocido que no esperaba que el desenlace fuera a producirse «tan rápido» tras su ingreso hospitalario.


«En el terreno político, la muerte de Gregorio Peces-Barba es un gran golpe para todos; él ha sido un ejemplo para todos los ciudadanos, pero muy especialmente para los diputados», ha explicado.
Jesús Posada ha recordado que presidió el Congreso en el año 1982, en unas «circunstancias muy especiales» y que «supo llevar esta Cámara con una mano maestra», mediante una «forma de comportarse» que «ha continuado en el futuro».
«Esta fue su casa», ha enfatizado, para poner a disposición de sus familiares el Congreso si ellos quisieran rendirle homenaje en la Cámara Baja.
En cualquier caso, Jesús Posada ha anunciado que esta misma tarde, en el pleno extraordinario que celebrará el Congreso, pronunciará unas palabras en su memoria.